Nuevo trabajo de Nacho Vegas, el cuarto que firma en solitario aunque entre ep's y discos compartidos, no hay año que pase sin presentar nuevos proyectos cargados de canciones. Realmente estas colaboraciones (Aroah, Enrique Bumbury, o Cristina Rosenvinge) muestran el habitual mundo del asturiano (salvo excepciones como la de Lucas 15 donde se desmarca para recuperar el cancionero tradicional asturiano) y deben tratarse como propias pues se vuelca en ellas con la misma personalidad que son sus discos propios.En este "Manifiestos desastre", no encontrarán los seguidores fieles excesivas sorpresas, es un disco que continua en general con el imaginario personal del artista: dolor propio y ajeno, contradicciones vitales, preguntas sin respuestas, lo oculto, lo desconocido, miserias, esperanza, alegrías... unas veces con melodías crípticas, otras con más brillo, con el que, los cada vez más numerosos nuevos seguidores tendrán un ejemplo certero de lo que el artista es.
Para este decálogo más uno, se muestra quizás más obsesivo en temas como el "mono" ("El tercer día" o "Crujidos") y el paso del tiempo ("Detener el tiempo),. Personaliza hasta el exceso citándose en primera persona varias veces, mostrándose más explicito que nunca, eso si, su peculiar ironía confusa a veces con el sarcasmo, no deja de estar presente (Dry Martini S.A.).
Pero que no sorprenda no es sinónimo de fracaso. Nacho se ha ido poniendo el listón muy alto y en este disco aunque en primeras impresiones pudiera parecer menos impactante que en los anteriores, hay canciones que gana con las escuchas ("El tercer día", "Mondúber" o "Morir o matar" ganan con cada escucha) pero hay que ponerse.
Eso si lo que no faltan son grandes canciones, directas y que desde el primer momento se clavan en la mente y parece que las llevaras escuchando una eternidad, es el caso de las excepcionales, "Dry Martini S.A.", "Detener el tiempo" y "Crujidos" (esta última con un oukelele o banjo muy típico de los arreglos de Paco Loco que, de nuevo produce este disco). Grandes momentos llegan también con "Júnior suite" o "Nuevas Mañanas, una versión de Guy Clark (de nuevo vuelve a al folk norteamericano como ya hiciera en Miss Carrusel de Townes Van Zandt del "Actos inexplicables), que impregna este "manifiesto" de un extraña y perezosa luminosidad.
Casi todas al principio del disco, el final del mismo se resiente algo, hay que hacer un esfuerzo en segundas escuchas, como con las citadas y otras, como la que da nombre al disco, no aportan mucho. Tampoco aporta, aunque se agradece el riesgo "En el lugar del amor" una ranchera con la que Nacho se adentra en terrenos no transitados aun, pero las referencias a José Alfredo se está convirtiendo en una constante cargante en el pop de este país.
Un aparte para "Lole y Bolan (un amor teórico)" una especie de juego-homenaje a Mark Bolan de T. Rex y Lole Montoya de Lole y Manuel en el que hay un curiosos dialogo de fondo entre Nacho Vegas y Cristina Rosenvinge (Manifiesto comunista y amor eterno en teoría). La canción se mueve entre aires cabareteros de toque glam muy particular y estribillos de clásicos del rock. Más parece el último suspiro de su anterior disco "Verano fatal" con la propia Cristina que una pieza más del "manifiesto" desentona con la dinámica del disco.
En definitiva, buen nivel general de canciones con grandes momentos y algún desacierto y pocas (aunque algunas) sorpresas en el habitual doliente mundo de Nacho Vegas.

Fernando Martínez, prolífico personaje que se oculta tras el impactante nombre de Remate (ya nos hemos acostumbrado pero...), nos presenta su quinto disco en seis años. Después del fructífero pero por momentos disperso disco doble "No Land Recordings", nos presenta su disco más directo y abarcable, en minutaje y en sonido.
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Después en la carpa de nuevo aparecieron Los Lobos. Los chicanos ofrecieron un concierto desigual aunque efectivo y agradecido. Son una banda ecléctica que lo mismo se marca una ranchera, que un rockabilly, que un country, blues... Su actuación fue un tanto dispersa, fueron escasos sus acercamientos al rock clásico de los 50' uno de sus fuertes y abusaron un tanto de algunas canciones con excesivo desarrollo instrumental, bien pero no parecía ese el momento.
Pero la noche seguía para algunos y aunque la actuación de los angelinos hizo sudar, aun quedaban fuerzas para ver a "John Spencer Blues Explosion". Con otros ingredientes los de "la Gran Manzana "siguieron la fiesta, con su apisonadora a base de garaje punk, con derrotes funkys, souleros y aliños electrónicos. Apabullante máquina de sonido que prácticamente no paró entre canción y canción. Desde el comienzo hasta el final parecía una misma canción sin fin con desarrollos y arreglos puntuales pero con una misma base. La compenetración total es total en el trío y la amalgama de sonido que salía de sus instrumentos parecía improvisada, pero no lo era. A pesar de lo dicho, destacaron para el público las canciones más conocidas de "Orange" su disco de 1993.
Cuarto disco de este clásico power-trio de guitarra, bajo y batería que se estrenó en 2000 con un chispeante"Mondo cretino" en el que bordaban el punk-pop ramoniano. Ocho años y tres discos después no sólo se mantienen en un género de difícil evolución, sino que logran darle un toque actual y ¡¡¡ muy muy personal !!! sin perder ni un ápice de frescura.












Tercer disco del más clásico de los rockeros norteamericanos actuales conocidos por aquí. Tres años han pasado desde su anterior entrega "Free ride", tiempo en el que ha estado metido de lleno con el disco y gira de su otro proyecto "The Honey Tongue Devils", banda más rockera y sureña. Con "Seasons vuelve a su propuesta personal.





El prolífico Ramón Rodríguez no para. Aún con los ecos de su último disco con Madee "L'Antartica" (muy bien acogido por público y prensa) y el disco y conciertos con Ghouls 'n' Ghosts (junto a Santi García), nos presenta ahora un personal, nuevo y... ¡¡¡ sorprendente !!! proyecto en solitario en el que, ya desde el título y la portada, se intuye sencillo y cercano.


