14 septiembre 2008

Azkena Rock Festival 08 JOHN CALE - GUTTER TWINS - THE JAYHAWKS - DINOSAUR JR - LOS LOBOS - THE JOHN SPENCER BLUES EXPLOSION (6-9-08) Vitoria-Gasteiz

El sábado se presentaba la tercera y última jornada de conciertos en el cómodo y habitual recinto de Mendizabala. En principio, sin un cabeza de cartel que atraiga a las masas mediáticas (que también las hay en el agerrido rockerío) pero con un cartel mas atractivo y compacto que en los dos días precedentes. El recinto no se llenó del todo, lo que permitió disfrutar cómodamente de todas las actuaciones en buenas posiciones. Comodidad (importante para descansar tras horas de actuaciones), y público muy variado y predispuesto con sus bandas (triunfaron las camisetas de Dinosuars Jr.), hicieron que el ambiente durante toda la tarde noche fuera inmejorable para recibir a las bandas.

Comenzó pronto John Cale, puntualmente a las 17:20. Una entusiasta novata, no sólo del galés, sino en el tema festivalero, comenta como es posible que este mito viviente, ex de la Velvet Underground, más de cincuenta discos (entre los de dicha banda, en solitario, colaboraciones y bandas sonaras de películas...) con 66 años (inmejorable aspecto por cierto), acceda a estos horarios. Perro viejo... a los suyo, no necesita captar más seguidores. La brisa, más fría que fresca y la luz del atardecer del primer otoño vitoriano le favorecieron.

Abrió con una de esas canciones el las que parece improvisar con ruidos de guitarras, y sobre todo con voces cacofónicas. Como en sus actuaciones invernales comentadas en ECDS enero 2007 y ECDS febrero 2006 , parecía que no iba a haber concesiones. Pero quizás por el contexto (al aire libre, horario limitado...) enseguida mostró su faceta más guitarrera y potente. Se olvidó esta vez del violín y se manejó con agilidad entre la acústica, la eléctrica el teclado. Le acompaño su banda habitual, de la que destacó una vez más ese excepcional baterista que es Michael Jerome a base de baquetazos contundentes y muy sonoros rayando lo tribal. Se mostró Cale más directo que nunca y sin la seriedad característica, más suelto y hablador que de costumbre. Ofreció su cara más amable y a si lo agradeció un publico a priori, más expectante por el pasado de Cale que conocedor de sus trabajos más recientes, pero que se movió satisfecho cuando sonaron las canciones de sus últimos discos "hoboSapiens" y blackAcetate" (Perfect y Woman se han convertido ya en nuevos clásicos). Eso si... de la Velvet esta vez nada de nada, pero no se echo de menos. Otra lección, en terrenos distintos.

Los Hermanos de la Alcantarilla, o lo que es lo mismo el dúo formado por los compañeros de generación Greg Dulli (Afghan Whigs) y Mark Lanegan (Screaming Trees) asociados al "grunge", aunque no lo eran (si estuvieron vinculados a Seattle y al sello Sub Pop), se encuentran en este nuevo proyecto que en directo sonó denso y oscuro, con sonido compacto y elegante a la vez (que recordaba bastante a los ritmos de Afghna Whigs), en una carpa en el que la luz se esforzaba recortar las figuras de ambos.

Sobrios, sobre todo Lanegan que adoptó su habitual pose inmutable, no soltó el micro ni fijo los ojos en nada concreto en toda la actuación (carisma sin mover ni una ceja). Dulli en cambió mostró la cara amable y fue quien llevaba el peso de la actuación, pendiente de que la banda fuera respaldando sin fisuras la a trémula voz de Lanegan. Repasaron sus dos recientes discos de este año "Saturnalia" y "Adorata" y el público celebró en los bises la aparición de un par de canciones del repertorio Lanegan. Buena atmósfera.

De la oscuridad de la carpa a la luz del ascenario central. Expectación en el escenario grande para no perder detalle de los, nuevamente juntos, The Jayhawks. El esperado encuentro entre Mark Olson y Gari Louris no defraudó. Tocaron práctiacamnete enteros sus discos más brillantes "Hollywood town hal" dee 1992 y "Tomorrow the green grass" de 1995 por lo que la partida estaba ganada de antemano.

Bien compenetrados, Louris con la eléctrica, cedió protagonismo a Olson a la acústica, este último ¡¡¡ envejecidísimo !!! se mostró más vital y parecía por instantes, auténticmaente emocionado por el momento de la reuinón. Louris se mostró en contadas ocasiones e inlcuso Tim O'Reagan en la batería parecía tener más momentos eselares que el propio guitarista,

Aunque desde la primera canción empezaron a sonar los clásicos ¡¡¡ que fueron todas !!! Wichita, I's run away..., no fue hasta entrados unos minutos hasta que las sensaciones se desataron, no por los de Minesota sino más bien por que aun la nebulosa de los Gutter Twins aun estaba instalada en la cabeza de quien escribe, pero ensegida con "Two Angels", "Waiting for the sun", "Clouds" y "Two hearts" sonaron emocionantes, desde ahí, ya metido de lleno en melodías, estribillos, voces y punteos y riffs ruidosos de guitarra marca de la casa, el efecto fue pleno e imparable hasta el final. En los bises, broche de oro con el público volcadísimo que no dejo de corear "Blue", "Bad time (original de Grand Funk) y "Miss Williams guitar. ¡ Electrizantes !

Con Dinosaur Jr. la otra unión esperada de la noche me di un respiro y los medio vi desde lejos, aun así la pareja formada por J. Mascis a la guitarra y Lou Barlow al bajo, se mostraron brutales, cada uno en una esquina del escenario, algo separados y sin muchas concesiones entre ellos, concentrados en sacar el máximo ruido y potencia de sus instrumentos.

Después en la carpa de nuevo aparecieron Los Lobos. Los chicanos ofrecieron un concierto desigual aunque efectivo y agradecido. Son una banda ecléctica que lo mismo se marca una ranchera, que un rockabilly, que un country, blues... Su actuación fue un tanto dispersa, fueron escasos sus acercamientos al rock clásico de los 50' uno de sus fuertes y abusaron un tanto de algunas canciones con excesivo desarrollo instrumental, bien pero no parecía ese el momento.

Viendo la situación, lugar, hora y público la segunda mitad de la actuación fue una auténtica fiesta donde dominaron los mariachis, las popularísimas "Ay Anselma" y "Volver, volver" consiguieron que la carpa se convirtiera en una auténtica fiesta, donde las chupa de cuero, las camisas a cuadros y las camisetas raídas se hermanaban saltando y bailando juntos. Con "La bamba" el baile se desbordó en delirio. Fueron la única banda que, no con poco esfuerzo consiguió convencer a la organización para salir de nuevo y tocar la última ante la aclamación general. No defraudaron y se despidieron con "Cinnamon girl" de Neil Young" con el que muchos de los allí presentes ya pudieron dar la noche por terminada. ¡¡¡ Menuda manera de levantar al público !!!

Pero la noche seguía para algunos y aunque la actuación de los angelinos hizo sudar, aun quedaban fuerzas para ver a "John Spencer Blues Explosion". Con otros ingredientes los de "la Gran Manzana "siguieron la fiesta, con su apisonadora a base de garaje punk, con derrotes funkys, souleros y aliños electrónicos. Apabullante máquina de sonido que prácticamente no paró entre canción y canción. Desde el comienzo hasta el final parecía una misma canción sin fin con desarrollos y arreglos puntuales pero con una misma base. La compenetración total es total en el trío y la amalgama de sonido que salía de sus instrumentos parecía improvisada, pero no lo era. A pesar de lo dicho, destacaron para el público las canciones más conocidas de "Orange" su disco de 1993.

En definitiva una noche completa, con reencuentros exitosos y agradables sorpresas, variado en atmósferas, tanto las luminosas como las oscuras, envolventes y emocionantes.

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