Las apariciones del trío por la capital son siempre celebraciones más allá de lo musical, fiestones en los que la camaradería se comparte alegre entre distintas generaciones que acuden a la llamada colgando el cartel de todo vendido con meses de antelación, teniendo además en cuenta que, como recordaron desde el escenario, se iban a tomar un descanso largo para preparar próximo disco. Otra festejada cita por tanto, la que tuvo lugar en la gélida noche madrileña en la que Adolfo, Pepillo y Andrés, no pasa el tiempo por ellos, volvieron a liar un buen jaleo con sus desenfrenadas y vitaminadas canciones que reflejan las aventuras y desventuras que a cualquiera le ha ocurrido en algún momento de su vida, contadas como si de una película o serie televisiva se tratara.
Así
ya… de inicio frenéticas y ultraceleradas fueron sonando las historias que
mejor reflejan su visión de la
subcultura pop: las hamburgueserías: “Big Acuarium” o Umma Thurman “Matar a
Bill”, los ovnis “Roswell 1947”… también en su versión freak “Coleccionista de
discos” o “En los Brazos de la Agente Internacional” Un repertorio de veintitantas canciones que pudieron ser otras tantas diferentes, que clásicas en estos casi
treinta años tienen muchos y muy diferentes. Punk ramoniano “Marta no es una
punk”, surf, pop “La Ola Perfecta” y garagero “Spoiler”, power pop “Phantasma”…
mientras en la pantalla de fondo junto a coloridas y psicodélicas figuras se alineaban
tres mensajes esclarecedores Airbag - Estepona-1988.
El
repertorio es amplio y gustan de tocar cosas diferentes y actuales, aunque no
faltó un frenético final con la
‘planetero’ “Finales Alternativos” “De
un Verano a Otro”, “Comic y Posters” y “Territorio Dagger” para… tras
aclamación, aparecer para una improvisada
popular a “Un día de furia” con Adolfo despojado de su inseparable
guitarra. No hubo flotadores esta vez, el stage diving escaseó y los pogos,
aunque digno, no son los de antes, pero ellos siguen igual… o mejores.

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