El ahora
trío formado por Adrianne Lenker, Buck Meek y James Krivchenia tras la salida
del bajista Max Oleartchik, se reúne de nuevo tras dedicarse cada uno de ellos
a sus proyectos individuales y después de… Dragon New Warm
Mountain I Believe In You (4AD 2022) su magistral obra, un doble disco de veinte canciones y ochenta minutos de duración en el que los de Brooklyn,
utilizaron varios estudios y productores
para llevarse a su terreno un riquísimo muestrario sonoro
de estilos varios entre el country y folk en su versión tanto exultante como
íntima… junto a sonidos contemporáneos cercanos al pop ensoñador de percusiones
y sintetizadores.
Era aquel un trabajo
expansivo que dejó el listón muy alto y que contrasta con esta nueva entrega,
en la que, en nueve canciones se repliegan en sí mismos, para curiosamente
proyectarse al exterior en sonidos aéreos que se tornan cósmicos por momentos y
en el que destacan los arreglos como estructuras mismas de la propia canción.
Un delicado despliegue instrumental de guitarras
a veces distorsionadas, percusiones
amables que parecen improvisadas y voces, entre los que se alza la siempre reconfortante voz de
Adrianne Lenker, y que refuerzan la vocación coral de esta nueva encarnación de la banda con
naturalidad y confianza como las risas y conversaciones que se escuchan de
fondo al inicio de la emocionante “Los Angeles”
que antecede a “Words” grácil y emocional
vuelo entre líquidos espacios sonoros en el que convergen de forma delicada el
folk y la psicodelia.
Dos maravillas que dan continuidad a la
inicial “Incomprehensible” canción que reflexiona sobre el paso del tiempo y que marca en cuanto
a letras la temática de un disco que la propia Lenker comenta que cuando la empezó a escribir durante un viaje en
coche, en su cabeza era una gran canción de rock & roll, pero que al final
quedó en una composición más tranquila… y es que musicalmente son poco los momentos de
euforia instrumental, solo al final del disco se dejan llevar en “Happy With
You” y su infinito y minimalista estribillo que se repite entre pop exultante y
alegre… como si del Shiny Happy People de REM se trataram o en el medio tiempo acústico y
trotón de “How Could I Know” en el que vierten su personal cadencia country.
Se ha rodeado de un buen número de
colaboradores-amigos para, desde pociones cercanas a la lisérgia coutnry más
delicada “Double Infnity” o el folk-sideral “All Day All Night”, hablar sobre las conexiones interpersonales,
la aceptación sobre lo que la persona es y lo que era o sus ciclos vitales:
hacerse mayor, pérdidas cercanas… a través de imágenes sonorosa como metáfora
de un viaje solitario por carreteras perdidas del interior, en introspectivo
conocimiento del propio ser.
Se vislumbra también en esta adictiva
obra una tendencia hacia los sonidos de la “nueva era” y la
“global music” gracias al estrecho vínculo con uno de los colaboradores más
presentes en la grabación, el octogenario multi-instrumentista Laraaji que
aporta un tono meditativo espiritual “Grandmother”, peros siempre sin alejarse
de los parámetros del pop que en definitiva maneja la banda aunque experimente
en diferentes direcciones como bien refleja en canciones como en “Fear”. Siguen
en estado de gracia, consiguen sortear su marca y elevan el listón hasta doblar
la altura para situarla en registros… infinitos.

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