La banda liderada por Mac McCaughan, una de las más influyentes del rock de
guitarras alternativo de los 90’ sobrevive en excelente estado de forma y muy
activos en los últimos años manteniendo vivo el espíritu del citado sonido…
gracias a su propio sello discográfico y a unos últimos trabajos a la altura de
los que les popularizaron a finales del pasado siglo.
Todavía resuenan los ecos de su radiante What A Time To Be Alive de 2018 y Wild Loneliness de 2022, que anteceden a éste, el decimotercero en estudio del cuarteto de Chapel
Hill, que se encuentra en estado de gracia y a un nivel compositivo alto, ni
siquiera el cambio de baterista les ha pasado factura, Jon Wurster al frente de
las baquetas desde inicios del 90’ abandona de forma amistaos la banda, y su
sustituta Laura King, marca la pauta redoblando con el mismo nervio y
efervescencia.
Siguen
eficientemente a lo suyo que es el electrizante riff de guitarra contagiosa que
se crece desde su enérgica batería para ofrecer melodías efervescentes “Is It Making You Feel
Something”… o lo que es lo mismo distorsionado de estribillo
intenso y dinámico con el que aceleran hasta el infinito sin que se atisbe
ningún tipo de freno “Bruised Lung”.
Canciones que no dan
respiro, como tampoco la festiva y adherente
“No Hope” ¡qué manera más alegre de cantarle a la desesperanza oigan! y
hasta los medios tiempos “Care Less” o “Climb The Walls” serían en otras
formaciones estallidos de vehemencia acelerada. Consiguen soliviantar los
cuerpos y las mentes, convencidos y confiados en el poder de sus arrolladoras,
impulsivas y veloces melodías de
guitarra afilada que se expanden hasta
el esquizoide trallazo “Stuck in a
Dream” En formato clásico de diez canciones que no llegan a los cuarenta
minutos ¡bendita vuelta al vinilo! es este un disco quirúrgico trabajado con el
bisturí anudado a la guitarra y el serrucho pegado a la pedalera.

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