28 octubre 2025

ROBERT FINLEY (25-10-25)- Sala Mon - Madrid. Publicado en la web Ruta 66

Foto: Salomé Sagüillo
 
Con su inseparable sombrero y gafas negras que ocultan su ceguera, y agarrado al hombro de su hija que le guiaba hasta el escenario, apareció el viejo bluesman, proyectando más allá de su encanecida perilla, una enorme sonrisa, que no borró de su rostro en toda la actuación… y es que a este hijo de las plantaciones, al que la vida le ha dado una segunda oportunidad profesionalizándose ya entrado en años tras toda una existencia malviviendo de la música y duros trabajos… la gratitud se le escapa sin contención, como así fue esta noche en la que hizo partícipe de su alegría a un público al que hizo cómplice, pues fue el de Lousiana el que como un predicador  acogió a los fieles presentes para participar de sus historias, como si de una gran familia en intima reunión se tratara.
 
Eso es lo que hizo, contar su vida unas veces explícita, otras ficcionada en episodios revestidos de blues primitivo, soul sureño, o rítmico góspel en su versión  más contenido que exaltada, arropado por una banda sobria y versátil que lo mismo sonaba tenue y envolvente, como agreste y rugosa. Como el vozarrón que proyectó el enjuto protagonista, rugoso pero a la vez acogedor, modulando las melodías según interpretara a uno u otro personaje referido en las canciones, mientras se animaba con naturales y genuinos movimientos de cadera y hombros, más algún balanceo y bailecito… sin despegar los pies del suelo eso sí.
 
Foto: Salomé Sagüillo

Como los viejos bluesman del Delta, prologó las canciones con un “os voy a contar…” al micro sin instrumentación, hasta que se incorporaban éstos, ya fueran primero unos acordes de guitarra o unos golpes batería, introduciendo así anécdotas: «Living On A Suitcase», relacionando los extravíos de maletas en los aeropuertos con la metáfora de vivir en constante tránsito; o contextos: «Sharecrooper’s son» que escenificó agachándose para recrear la dura recolección a mano, para el hijo del aparcero como índica el titulo. Canción tras la que cual se sentó en un taburete para interpretar en un alarde de voz en falsete «I Can Feel Your Pain» el momento más íntimo hasta que Christy Johnson, su hija y corista, cantó para él «My Father’s Keeper», con un final arrebato de cariño mutuo. Entre ambas canciones, la algarabía sonora ya se había desbordado con «What Goes Around (Goes Around)» un acelerado y festivo R&B de adictivo estribillo y coro arrollador, con la banda espléndida, sacando lo mejor de sus instrumentos.
 
Foto: Salomé Sagüillo

Su último trabajo publicado no hace aún un mes Hallelujah! Don’t Let Devil Fool Ya (Easy Eyes Sound), producido por su mayor mentor el Black Keys Dan Auerbach a quien Finley cito agradecido, no apareció apenas en el repertorio. Lo hizo de forma íntima con «Helping Hand» cantada a dúo con Christy y un oportuno «I Want a Thank You» medio tiempo con otro buen aporte coral para finalizar… y aunque parecía que las luces se iban a encender en las sala, regresó igual que al principio para remar la fiesta con «Make Me Feel Alrigth» un impulsivo estallido de de vibrante soul que sonó con la alborozada colaboración del entusiasta público en los coros, y así se fue con cara de inherente satisfacción y la misma sonrisa… más pícara si acaso.

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