En
poco más de media hora, los teloneros Corte!
demostraron con las canciones de su recientemente publicado Música para humanos (Sonido Muhchacho
2025), que su propuesta va más allá de «Una Rata» la canción que les ha situado en el mapa
alternativo y con la que se despidieron esta noche. Trajeados con dos tallas de
más, y con bastante gente ya en la sala, aprovecharon la ocasión para presentar
sus canciones de ritmo pregrabado y machacón, apoyado con orgánicas guitarra y
bajo, sobre las que se impuso la voz de Gonzalo Barbero, escupiendo
inteligentes e ingeniosas letras de manera frenética con al temática del ser
humano como especie abocada a la extinción, «Hay Un Niño Atrapado En Una Máquina» fue un excelente
ejemplo de ello. Dry Cleaning apoyados por un
quinto componente en teclados y segunda guitarra. Aparecieron en escena de
manera informal, cada cual a un tiempo y con sus pintas dispares más o menos arregladas…en
contraste con lo que musicalmente ofrecieron, y es que la noche se puede
resumir como un fantástico y contradictorio conjunto de elementos que convergen
de forma extraordinaria para generar una sinergia de sonidos hipnóticos más allá
del post-punk que les precede, etiqueta que se les quedó muy corta.
Una
simbiosis embaucadora en la que Florence Shaw fue el epicentro en el que convergían
los universos sonoros que le rodeban. Especialmente concentrada en su papel
interpretativo -en alguna pausa entre canciones parecía seguir rumiando absorta
sus palabras sin distinguir persona y personaje-, su hierática figura difería
con el derroche de expresividad de unas manos con las que se ayudaba para
recitar de forma reposada; y de un rostro pródigo en gestos. A su alrededor, Nix
Baxton imprimía metódicos y pautados ritmos, Lewis Maynar parecía encerrado en
su propio mundo, dando vueltas sobre sí mismo o adoptando poses rockeras con su
bajo sonando contundente, denso y sincopad,o mientras el imponente Tomw Dowse en
la guitarra se empeñaba en acuchillar los minimalistas ritmos con sus arrebatos
de afilada distorsión eléctrica.
Divergencias
que son precisamente las que hacen que La banda del South London se desmarque
de sus semejantes con originalidad no forzada, porque la distancia mostrada,
cercana a veces a la frialdad, no parece impostada, ¡tienen pinta de ser así
hasta en su casa! Solo Tom hizo algún timorato intento de arenga al público,
pero lograron conectar con algunas palabras y sobre todo con lo que hay que
hacerlo: canciones… introvertidas y motóricas «Strong Feeling» con la que abrieron, la ratonera «Jam
After School», o su más próxima al… ¿pop? «Gary Ashby», y al desasosiego: «Her
Hippo». Ppresentaron además algunas nuevas canciones que aparecerán en Secreat Love (Sub Pop 2025) entre ellas
la ya conocida «Hit Head Al Day», pero fue con el ascendente y vigoroso ajetreo
de «Viking Hair»
y «Don’t Press
Me» cuando cayeron definitivamente las barreras y el público, trascendente
hasta esos momento, dio nuevo impulso a su balanceo de hombros y cabeza…
llegando hasta la torsión de cadera incluso con la animosa tensión de «Scratchcard Lanyard» y dislocarse en
locura… contendía, con la extrovertida progresión de la imbatible «Magic Of Meghan» previo al lánguido final: «Anna Calls
From The Artic»
un mar de la tranquilidad, en el que el saxofón compitió orgánico con su imitativa némesis aportada
por el teclado, en un templado epílogo más propio de una intro que de una
despedida, tras una muy escasa hora de
reconfortante viaje a este particular universo de estructuras
rígida y melodías inquietas en el que todo acaba ordenándose.

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