26 octubre 2025

Cáceres Underground Weekend (17-10-25) Foro de los Balbos - Cáceres - PRIVATE FINCTION - COSTAS - THE BUZZOS - THE RUFFOS. Publicado en ña web Ruta 66.

Private Function. Foto: Robbie Ramone

La décima edición de este pequeño festival se celebró con novedades. Cambo de fecha: de mayo a octubre, escenario al aire libre: el incomparable marco del Foro de los Balbos (en la esquina de la Plaza Mayor junto a la muralla medieval) y entrada gratuita, con el añadido de la zona gastronómica y el mercadillo alternativo. Un salto en cantidad y calidad, pero sin perder las señas de identidad pues lo que no cambio es el espíritu familiar y artesanal de esta imprescindible cita: espacio cómodo de amplio aforo, cercanía con las bandas, comida y bebida a precios asumibles, propuestas locales, nacionales e internacionales  y en definitiva de lo que se trata todo esto de pasarlo bien una excelente selección de garage, punk, surf, psicodelia, power pop, soul, r&b, rock’n’roll... ¡Ah! y sin patrocinios que también se puede funcionar así.
 
The Buzzos.  Foto: Robbie Ramone
 
El Viernes, caía la tarde cuando ante un buen número de asistentes ya, aparecieron The Ruffos banda local que repasó buena parte del mejor del rock de los 60’ y 70’ y 80’ con destacadas versiones que sonaron funkys y negroides. Comenzaron su actuación con  «Dancing in the Street» muy apropiado para dar pistoletazo de salida al fin de semana, y a partir de ahí… el amplio canon que abarca desde os Beatles hasta Police. Buen comienzo para ir entonarse, que a la gente se la veía con ganas. Desde la comarca de Serena en Badajoz llegaron The Buzzos veterana banda con más de veinte años de trayectoria que exprimió el sonidos de las eléctricas para ofrecer una buena dosis de hard-rock cañero y contundente, pero sin olvidarse de las melodías, apoyándose en una versátil voz y unos coros ¡muy souleros! Dominaron los terrenos del garaje-rock y a R&Blues de riffs potentes, pisaron el acelerador… y supieron cambiar a marchas cortas cuando el momento lo requería. Ofrecieron una actuación muy sólida. 
 
Costas.  Foto: Robbie Ramone

El mayor atractivo de la noche, teniendo en cuenta el carácter gratuito del evento, era ver a Miguel Costas… tocar las canciones de Siniestro Total, la seminal banda de la que formó parte activa en sus primeros diez años como miembro fundador, compositor, guitarrista y ocasional cantante, que desde hace tiempo y con diferentes proyectos de distinto nombre, incluidos el suyo propio actual, sigue reivindicando el sonido original de la citada banda: el punk de guitaras con letras ácidas e ingeniosas con la retranca gallega. Así lo hizo en la ya cerrada noche cacereña, ante un foro que congregó  a muchísimo público de distintas generaciones, que escuchó lo que Costas también quería ofrecer… su legado. Lo hizo más o menos cronológicamente con las de su repertorio protohistórico en un inicio arrollador:
«Asumpta» o «Diga que le Debo», después repertorio  prehistórico: «Todo por la Napia» o «Camino de la Cama» con los que se metió a los ya convencidos asistentes  en el bolsillo. Se tocó un par de canciones propias que bien podrían haber sido compuestas para Siniestro en su tiempo y se acordó de Aerolíneas Federales banda de la que también fue fundador, con «Soy una Punk» con voluntaria del publico que se salió a  cantarla… ¡y se la sabía entera! y «No me Beses en los Labios», para ¡cómo no! con «Bailaré sobre tu Tumba» y «Miña Terra Galega».
 
Private Function.  Foto: Robbie Ramone
 
Todo hacía indicar que el foro se vaciaría en la ultima actuación de la noche, pues la siguiente propuesta distaba años luz de la anterior ¡pero no fue así! mucha gente se quedó y otros tantos llegaron  para ver a Private Function, y es que a los australianos les precede una ganada a pulso fama del salvajismo en directo… como así fue de nuevo. Chris Penney, en chanclas y bermudas se pasó toda la noche buscando un lugar donde encaramarse para lanzarse desde las alturas, como suele hacer, pero en este escenario,  ante la imposibilidad de poder lograrlo sin dañar su integridad física se bajó directamente al empedrado a compartir su energía y sudor abrazándose con la gente. El tipo no paro en su labor de alocado frontman... excelentemente apoyado por las dos  intensas guitarras echando más leña al fuego y un fornido ritmo de batería y bajo el de Milla Holland en cuyo mástil colgaba la bandera palestina. Hubo pogos, desparrame y desmadre en las primeras filas abducidas por el desquiciante, frenético  y radical aluvión de garage, hardcore, new wave, punk, rock psicótico, heavy, hard-rock  death-metal…  en dosis aceleradas de pasión y energía a raudales. Una buena muestra de la batidora sónica que aparece en su último trabajo, el  impronunciable  – ¯\_()_/  que plasmaron en arrollador caos escénico,  pero ¡cuidado! perfectamente controlado en la parte  instrumental… un concierto para que siga corriendo la voz con ellos.

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