28 julio 2015

CHRISTINA ROSENVINGE - Lo nuestro (El Segell del Primavera)

La inquieta artista madrileña da un paso más en su ya larga carrera. Desde sus inicios de aprendizaje en el rock más comercial  hasta la actual madurez artística, ha transitado por la el underground y la experimentación en su etapa neoyorkina y su posterior asentamiento como solista de nuevo en España.

 "Lo nuestro" es una paso hacia adelante, busca nuevas texturas sonoras, experimenta con la voz, juega con ambientes poco explorados... pero sin abandonar las melodías compactas de sus anteriores discos "Tu labio superior" (2008) y sobre todo "La joven Dolores" (2011) con las que asentó su propuesta como solista.

No es un disco de primera escucha... y por momentos no es fácil. Requiere atención, sobre todo para escuchar unas logradas letras muchas veces en segundo plano. No da tregua en el primer corte del disco, "La Tejedora"  un ritmo contundente oscuro y opresivo donde los aullidos se tornan protagonistas, ella misma habla de Yoko Ono como inspiración pero casi recuerdan más a P.J. Harvey o a la misma Bjork. Por las mismas sendas oscuras transita "Lo que te falta" dónde los alaridos se ven aquí contrarrestados por una voz más cercana. Entre ambas canciones como un respiro suena “Pobre Nicolás" una de esas melodías a medio tiempo ideal para los seguidores que prefieren las emociones más seguras.  

"Alguien tendrá la culpa" suena como esas cancones corales de Nacho Vegas, una canción reivindicativa dulcificada por un coro de niños muy presente a lo largo de la canción. "Liquen" y "Romeo y los demás" marcan el punto más íntimo del disco con unos arreglos muy sutiles y precisos. Rompe de nuevo con "La muy puta" recia y contundente en su forma de cantar, un recitado arrestado que tan buenos resultados le ha dado en otras canciones como en "Anoche-el  puñal y la memoria" ("2008). Un punto de inflexión no exento de nuevo de algún alarido, aquí más contenido y unos arreglos brillantes... ¡ ojo al fraseo de guitarras ! que rasga hacia la mitrad de la canción.

Entre detalles instrumentales, toques de oscuridad, melodías que se desperezan llegamos a "La absoluta nada" y "Balada obscena" donde la  la voz parece alzarse sobre los nítidos acordes de piano. Un salto adelante sin olvidar su equipaje.

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