31 marzo 2012

MEMORIAS DE LA TIERRA - Miguel Brieva (Reservoir Books - Random House Mondadori)


Es este el segundo volumen, que recopila la diseminada obra gráfica que este vitalista sevillano ha ido publicando durante los últimos años por diferentes medios, y que comenzó con "El Otro Mundo" (2009). En formato grueso y apaisado, las 175 páginas de este volumen, no son para tenerlo en la mesilla y leerlo en la cama, se hace incómodo y peligroso por posible aplastamiento si te quedas dormido. Es para sentarse delante de él, estable y con sus páginas bien abiertas sobre superficie lisa y resistente.

En los diferentes capítulos Brieva sigue haciéndonos reflexionar sobre los males que aquejan a la actual sociedad,  que podríamos resumir como el desgarro social provocado por un salvaje neoliberalismo consecuencia del ansia por mantener la brutal maquinaria capitalista.

No sólo recopila material ya utilizado sino que muchas de las viñetas son inéditas y para conectar la historia recurre a un divertido narrador Zuth Egbedious Mö, un habitante de Zutón (Núcleo Estelar de Urdín) que en el fin de sus días en la VIII Era Lacadiana recuerda con nostalgia un viaje de juventud a la Tierra (a la que llegó de forma casual, pues se desconocía la vida y costumbres tan atrasadas de este rincón perdido del Universo). Nos introduce este Zutón los capítulos contando con estupor la manera de complicarse la vida de los habitantes de la Tierra e introduce en los capítulos "Anexos de documentos humanoides" que... ¡ ojo ! estos no son ficción, sino publicaciones actuales , donde escriben autores reales (Prodan Lecrou, Edelvira Ordún, S. Alba Rico, C. Fernández Liria… ) que complementan lo que las viñetas cuentas. Otra forma de verlo, utilizando otro lenguaje... pero con el mismo objetivo, decir las cosas tal como son, para verlas como son y actuar en consecuencia.

Se nos muestra un apocalipsis en la que la insensatez de todos (colectivos e individuos) no parece tener límite. Básicamente encontramos tres parcelas conectadas. Producción sin límite (de lo necesario, pero fundamentalmente de lo innecesario como devoradora de energía) bajo la creencia ciega en el progreso científico y técnico. Publicidad como instrumento infalible para cimentar dicha creencia. Asunción plácida y cómplice de los individuos como consumidores finales de productos e ideologías (vamos que nos lo tragamos todo tan contentos: el coche, las vacaciones, la tecnología doméstica…). Aunque sorprenden las páginas finales, donde encontramos un halo de luz que raya incluso con la esperanza, algo poco habitual en la obra de Brieva.

A través de la destrucción de la naturaleza (consecuencia lógica del acelerado aumento productivo devorador de energía) presente a lo largo de los nueve capítulos, nos cuenta el actual caos económico, político y moral, con un sarcasmo encarnizado e ilustrado a todo color y en forma de publicidad naif, viñetas bien diferenciadas, saturadas en textos y eslóganes repetidos que recuerdan a la publicidad de décadas pasadas, esa que contrariamente a lo que consiguen, parece inofensiva.

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