10 octubre 2026

Visor Fest (26 -9-26) La Marina (Valencia) MANIC STREET PREACHERS - RIDE - GENE - THE WANADIES. Publicado en la web Rock and Roll Army

Mamic Street Pteacher. Foto: Luís Pérez Contreras 

La tarde del sábado se hizo más llevadera en lo meteorológico, nubes y claros se alternaron para recibir a The Wannadies, la banda en principio “menos conocida”, pero que también concentró a un buen número de seguidores que disfrutaron, otra vez a bajo volumen, de las cristalinas melodías de guitarra enérgica  y estribillos pegadizos, aderezados en varias canciones por la melódica que aportaba un luminoso matiz al conjunto. La banda sueca bien dirigida por su vocalista, Pär Wiksten, tras reunirse de nuevo en 2020 después de un parón de casi veinte años, demostró estar muy en forma y vigentes y con un repertorio efervescente y espectacular que fue más allá de los clásicos que encadenaron en el tramo final: “Might Be Stars”,  “You And Me Song”, “Shorty” o “Hit"
 
The Wannadies: Foto: Luís Pérez Contreras
 
Al igual que en la jornada anterior, aunque se colaba el ruido de las discotecas cercanas la noche trajo consigo el sonido adecuado, y el primer momento de euforia colectiva, que llegó con los impecables Gene liderados por Martin Rossiter, con una voz envidiable. Se puso el traje de teatral crooner junto a una banda que sonó nítida, como son sus canciones: épicos himnos pop que se acercan sin cruzar la delgada línea roja del histrionismo. Estuvieron muy presentes los vibrantes y muy presentes teclados, de los que se encargó Mick Talbot que formó parte de The Style Council junto a Paul Weller. Comenzaron con las guitarras echando chispas y tirando de clásicos “Be My Live Be My Guide” y “Sick, Sober And Sorry” alternando algunas lentas con animosos medios tiempos, pero hacia la mitad de la actuación las primeras se hicieron  protagonistas, por lo que, los menos acérrimos aprovecharon para descansar en la grada, pero esa es la propuesta de los londinenses, y sus fieles lo saben. En todo caso, el cancionero, ya fuera  más animado “Olimpia” o menos “For The Dead”, -sonaron al final- es realmente notable y las melodías se disfrutaron tanto de píe como sentado. Rescataron alguna canción olvidada “Vocie Of The Father” recordando que hacía casi treinta años que no visitaban España y acabaron con el Don’t Let Me Down de los Beatles.
 
Gene: Foto: Luís Pérez Contreras
    
Después llegó Ride, otra banda recuperada para la causa que… sorprendentemente, aunque por su sola presencia también se vendieron muchas entradas, fue la actuación que mayor unanimidad generó sobre todo en los no iniciados, y no solo por que el respetable estuviera ya bastante animado y receptivo en otoñal noche junto al mar, sino porque ofrecieron una magnífica actuación con las guitarras crujiendo enérgicas y a la vez con un punto de oscuridad y nostalgia con el que generaron una atmósfera psicodélica un tano irreal. Un muro sónico que sonó muy bien, ¡excelente! -imponiéndose al que se colaba desde el exterior-y eso tayudó, además de un repertorio muy equilibrado entre los momentos más introspectivos y ruidosos “Dreams Burn Done” y los trepidantes y luminosos  “Twisterella”. Andy Bell  y los suyos se mostraron sobrios y arrolladores, concentrados en sus canciones y su sonido, ética y estética, que confluyeron de manera magistral en clásicos como la cadencia pop de “Taste”,  la introspección  emocional de “Vapour Trail”, “Seagull”  alargando sin estridencias el sideral viaje, de forma natural,  según lo pedía el momentos y “Chelsea Girl” desenfadado fin de fiesta. Sobresalientes. 

Ride: Foto: Luís Pérez Contreras

Para cerrar la jornada y el festival llegó la banda más esperada por la mayoría, que  lógicamente por reconocimiento y trayectoria, cuarenta años de carrera les avalan, fueron el mayor reclamo del evento Manic Street Preacher, y aunque con ellos, a priori, da la sensación de que va a ser más de lo mismo -su actuación no cambió mucho con la del pasado año en el Azkena- no pierden fuerza ni carisma como demostraron una noche más. Se están adaptando a escenarios de aforo medio, todo un acierto, que les mantiene anclados a tierra, algo que no es tan normal en una banda con su bagaje y realmente fue una delicia disfrutarlos sin tener que verlos desde pantallas aledañas al escenario. Desde la inicial “Motorcycle Emptiness” bramaron las guitarras: compactas y voluminosas, junto al contundente ritmo de batería, logrando un sonido muy cercano con el que consiguieron que canciones tan sobadas que ya se hace pesado escuchar como “Desing of Light” o “If You Tolerate This Your Children Will Be Nest” con la que cerraran, volvieran a tener vigorosa vigencia sonora, como si se escucharan en los 90’ por primera vez. Sabiamente y manteniendo el vínculo con el público, no escatimaron tiempo para las versiones ¡con todo lo que tienen propio para recrearse! y así fueron apareciendo “Bring On The Dancing Horses”, de Echo & The Bunnymen, cantada por el bajista Nicky Wire , “Union City Blue” de Blondie y «Suicide Is Painless» de la mítica serie de los 80’M*A*S*H. También y solo con la acústica, su cantante James Dean Bradfield tocó una canción de su discografía en solitario “The Everlasting”, ofreciendo mucho más que los éxitos del pasado, aunque apreciaron ¡cómo no! “You Love Us” sonó más punk que nunca. Otra de las actuaciones a recordar para poner punto…  y aparte a dos noches que van más allá de la nostalgia retro. 

 

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