14 octubre 2026

SCREAMIN' CHEETAH WEELIES – Lab Wagon (Madrid). Publicado en la web Rock ans Roll Army.

Foto: Cancho

Buen ambiente, aunque el reclamo del trigésimo aniversario de  Magnolia  no logró completar el amplio aforo de la discoteca ubicada en el ático la estación de Chamartín. Las primeras filas fueron de fácil acceso y la gente pudo moverse sin dificultad, cambiando de sitio o yendo a por las preceptivas cervezas. Puntualísimos, Mike Farrris y los suyos aparecieron en el espacioso escenario para ofrecer el primer tramo del set previsto en dos partes: las canciones del citado disco que sonaron desde el principio frías, no por la pasión que le puso desde el inicio su entregado cantante, sino por la holgura de la sala. El sonido fue impecable, especialmente en sus guitarras, pero le faltó cercanía, sobre todo a la batería. Igual un recinto algo más reducido y acogedor hubiera propiciado un ambiente más cálido... y eso que Farris estuvo amigable y cercano, haciendo divertidos comentarios sobre  inmensa bola de espejos que presidía la sala, y es que sl hilo de la misma se puso a canturrear a capela y en falsete los estribillos del «I Was Made For Lovin' You» de Kiss y el «I Will Survive» de Gloria Gaynor… momento divertido.
 
Foto: Cancho

Aunque el público, con su entusiasmo, también se encargó de calentar el ambiente, moviéndose desde los primeros acordes de «Backwoods Travellers» con su creciente cadencia rítmica, y el embrujo emocionante de «Gypsi Lullaby» con Rick White y su guitarra, elevado la canción con su sus limpios e inspirados punteos de guitarra, al igual que «Hello From Venus»… y es que las canciones ibas cayendo según el orden del disco. Brillaron y sonaron muy rockeras «I Found Love» y «Magnolia» gracias al buen hacer de una banda que se situó en segundo plano, al servicio de las canciones y de su líder… hasta llegar a la soulera «You Are» con la que finalizó, tras una hora y cuarto, la primera parte.
 
Foto: Cancho
 
Tras breve descanso, aparecieron de nuevo para afrontar una segunda parte en la que repasaron el resto de su no muy dilatada discografía. Farris siguió conectando con el público, entre sinceros agradecimientos y recordando anteriores visitas, alguna ya lejana; y entre que metieron una marcha más, y que los asistentes ya iban con más alcohol, la “sensación” de sudoroso garito se apropió del lugar, sostenido por lo más importante, un cancionero mayúsculo con el que los asistentes no dejaron ya, brazos en alto, de acompañarles coreando sus estribillos en la rítmica y correosa «Shakin The Blues», el intenso hard-blues «Majestic» y la traca final con la muy vacilona y bailable «Boogie King» y la entusiasta y stoniana «Ride The Tide» con sus coros simpatizando con el diablo, despidiéndose después de dos horas totales de actuación. Por lo visto había más canciones previstas y en actuaciones anteriores se alargaron por más tiempo… cuestión de horarios. 

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