La electrónica y
los sonidos manipulados tienen mayor protagonismo que las guitarras, en este
quinto trabajo de la banda irlandesa, y es que aquí la producción se utiliza,
no solo como sonido final de las canciones y el disco, sino como parte esencial de la composición Mucho ha cambiado el sonido de los dublineses
desde Drogel su estreno discográfico
de 2019 en el que el post-punk
crudo y exaltado de guitarras ruidosas y callejera que retrataba la Irlanda
urbana
ha evolucionado en estos casi diez años hasta llegar al actual sonido electrónico de atmósfera distópica
que en un mundo en el que cada vez resulta más difícil disfrutar, convierten el
deseo y la evasión en protagonistas del mismo.
De las
calles del barrio… al mundo global. Lo han hecho, eso sí, evolucionando y en
transición según han ido publicando sus discos ya en esta década, con la
introspección atmosférica del nihilista y crudo A Hero’s Death, el oscuro y expansivo Skinty Fia y el ambicioso dramatismo sintetizado de Romance, una segunda parte del mismo
como también sugiere la portada, aunque con una vuelta de tuerca más. Se
alejan del post-punk para construir universos sonoros
propios más complejos en los que no
rehúyen colaborar con personalidades musicales del ámbito comercial masivo como
es Rosalía “Where Is Gone” o el uso de
elementos orquestales “You Miss Me".
No siguen la
línea recta, Grian
Chatten comentó que «Sin el riesgo de dar
un paso en cierta dirección, no tengo ningún impulso para escribir. Mi intención es llevar el sonido desde una
banda punk tocando en un espacio reducido hacia algo más universal”.
Cambios que por otro lado provocan que el disco esté prácticamente dominado por
un tono monocolor que hace que las canciones sobre todo las iníciales no acaben
de despegar, algo que seguramente sea lo pretendido si el objetivo es crear un estado
constante de reflexivo e inquietante trance entre atmósferas sintetizadas.
Es en la mitad del disco
con el ritmo hipnótico y la voz contenida de “Demolition” y en la esclarecedora
desolación de “Tongues” cuando consiguen que el frío apocalipsis se temple
cercano, para apelar a las emociones y acercarse épicos al fuego interior “You
Mis Me” con sus arreglos de cuerda y “Japan” con un rasgue de guitarra de
sonido similar a la acústica, y voz y coros más naturales. Momentos finales en
los que combinando luces y sombras y con un sonido algo más orgánico, resultan
más emocionantes y genéricos como universo colectivo propuesto.

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