Tras
la exitosa edición del pasado, un punto de inflexión en el CUW con el cambio de
fechas y de recinto: al aire libre en el Foro de los Balbos (en la esquina de
la Plaza Mayor junto a la muralla medieval), la cita se consolida sin perder su
esencia “El festival para los que nos
gusta la música, no los festivales” con una asistencia de más de 10.000
personas en la doble jornada en la que el rock en sus diferentes formas fue el
protagonista: garage, punk, surf, psicodelia, power pop, soul, rithmanblues,
rockabilly o reggae. Las novedades de este año fueron La Lucha Libre de DJs
entre los cambios de escenario y el Escenario Emergente el sábado al mediodía
ofreciendo la oportunidad a las bandas
locales.
En
la tarde-noche del viernes, los
cacereños Desterraos ofrecieron los primeros
riffs de guitarra crudos y directos, en un concierto dominado por de ritmo
acelerado y estribillo pegadizo en canciones canallas y urbanas por un lado y
más cañeras y apegadas al terruño por otro… ante un buen número de gente ya en
el recinto. Después, ya de noche aparecieron Los Farelli, la banda gaditana elevó la potencia de las guitarras
con su rock enérgico y duro con trazas de punl-rock de espíritu macarra y
callejero… versión Leño incluida La Noche
de que te hablé.
Como
cabeza de cartel llegaron Los Enemigos
en su primera actuación tras la publicación un par de semanas atrás de su
estupendo nuevo trabajo Canciones Chulas
aunque como advirtió Josele, el repertorio iba a ser el de los conciertos
anteriores al disco… posiblemente por ser su nuevo sello discográfico quien ha
organizado la gira del disco. Aunque había ganas de las nuevas como alguien
apunto a viva voz, solo sonaron la que da título al disco y «El último Vals»
dos de las más enérgicas y afiladas… que encajaron muy bien con el resto del
cancionero de los madrileños, muy cañero y directo con poco espacio para los
medios tiempos y lentos.
Así,
a lomos del reconocible riff de «John Wayne», y de otro no menos excitante y
granuloso «Me sobra Carnaval» repasaron
parte de su discografía, con canciones de aquí de allá, de antes y de después…
sin pisar el freno, con las melodías de guitarras echando chispas continuaron con
«Brindis», «Señora» ya más suya que de Serrat, «Septiembre», «No se lo Cuentes»
con Fino a la voz, «Dentro»… soltaron el arsenal sónico sin contemplaciones, y
es que desde el pandemiazo parece que les sobra mala leche en las canciones
elegidas para el directo… La única tregua llego con la siempre emocionante
«Desde el Jergón» y «Todo a Cien» luminosa y muy “pop”.
A
partir de ahí, se introdujeron por los terrenos del ruido oscuro triando de La Vida Mata con «El Gran Calambre
Final» y «El Fraile y Yo» para dar voz de nuevo a Fino en «Vendaval» otra de
las canciones más recientes que va a ser difícil que salga del repertorio de
directos. Problemas técnicos no posibilitaron que sonara «La Cuenta Atrás» y
ante el apremio de tiempo, fueron directo a por más artillería pesada reciente
creación, con la protagonista «Canciones Chulas» y «Siete Mil canciones», para
solaz de la muchísima gente congregada con sus camisetas “Enemigas” de
distintas épocas, entregados durante la
hora y media de actuación.
Para
acabar la noche los valencianos Deaf Devils ofrecieron una potente actuación de punk-rock aguerrido de
trazas metaleras, con las guitarras
eléctricas sonando a todo trapo: sucias y distorsionadas, el bajo muy
potente y marcado y la batería a toda velocidad rápida. Sonido urgente y
ultracelerado complementado con una interpretación en el que la estética
también jugo de su parte ¡a lo Turbonegro o La Naranja Mecánica! Entre
agresivos e irónicos… y con mucho de diversión. Con todo ello engancharon a un público muy loco y con ganas de seguir.





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