En el tercer disco del el dúo originario de Boston
-con base de operaciones en Kansas- formado por el guitarrista Caufield Schnug y la bajista y
vocalistaLira Mondal, proponen
un sonido en el que se vincula la tensión del punk “Abdution On Camera” y
la new wave más sucia “Cocoon” y experimental “Accent”. Lo hacen en diez canciones trepidantes que no llegan a
los treinta minutos de duración en total, entre ritmos enérgicos y repetitivos que comienzan con las guitarras destartaladas
y a grito pelao “Shooting Shadows” y
con la misma angustia vocal en la nerviosa y vibrante “My Friend's An
Entomologist” con el ritmo granuloso
trepanando y entrando con el serrucho oxidado en “Last Man”.
Queda patente que las canciones están grabadas
en su estudio casero a base de guitarras crepitantes y bajos anguloso, para
después añadir los ritmos de los que se encarga el baterista que les acompaña
en la giraSpenser Gralla y
así interpretar las canciones como lo harían en el escenario.Resultado de todo ello es un sonido
muy directo y contundente, rasposo y crudo pero a la vez luminoso,
instrumentalmente artesanal y sin aditivos innecesarios más allá de unos
divertidos sintetizadores analógicos y algún teclado y viento en segundo plano “Rapture
On” La producción
gira en torno al muro de sonido, aunque no llega a ocultar ni a los
instrumentos ni a la voz del locuaz dúo.
Se interesan en sus letras por
personajes marginales, obsesivos y excéntricos —escritores, creyentes,
outsiders— y por la necesidad de crear incluso cuando las instituciones o las
exigencias profesionales intentan domesticar esa creatividad. También sobre el
concepto recogido en el título “Dices que idealizo” en el que se plantea la idealización
de la realidad
como forma de autoengaño, o como una manera legítima de encontrar belleza y
significado en ella. Una experiencia excitada y alejada del sosiego.

No hay comentarios:
Publicar un comentario