Lejos de los
garitos undergorund del circuito de directos, en el extrarradio norte y en
championísimo miércoles futbolero, el trío francés de surf instrumental, con un
par de Lps publicados desde su formación
hace un lustro, logró que unos pocos enterados, otros aficionados fieles de la
sala y algunos curiosos, pasaran una estupenda noche de surf rock entre amigos…
que comenzó con un set de unos cuarenta y cinco minutos en formato guitarra, percusión
y saxo interpretando luminosos clásicos del género, con Dick Dale en el
horizonte de su escarpada ola. Piezas bailables que sirvieron de aperitivo para
ir animando el ambiente.
Tras un anunciado descanso de veinte minutos, se
cambiaron las camisas y de instrumentos. Stratonestein continuó con la
guitarra, pero Big Broth asalto la batería y Krakenbacker agarró el bajo para
hacer surf más oscuro y garagero, aunque sin perder su imaginería festiva. A
partir de ese momento guitarras con mucho fuzz
y reverb, ¡la pedalera de efectos estaba sobre una
tabla de skate! ritmos de batería y bajo muy veloces y alguna que otra voz de ultratumba, hicieron
que los siguientes cuarenta y cinco minutos se convirtieran en una orgia de
sonidos que evocaban un particular bestiario de
personajes paridos por un guion de película serie Z: ataque de
tiburones mutantes, surfistas al anochecer, tarántulas negras, monstruos y
criaturas del pantano, y demás fauna weird
aparecían en el imaginario de un
público crecido en número y en entusiasmo con respecto al inicio. La banda lo
notó y se creció acelerando hasta el deliro desenfrenado y punk… para acabar de
convertir las grises aceras de un anónimo barrios en una gigante e ilusoria ola
en medio de la urbe. Arrollador torbellino instrumental… sin palabras










