29 octubre 2026

Anarcoma - NAZARIO (La Cúpula). Publicado en la web Rock and Roll Army

Se presenta en antología completa en un imponente volumen de 164 páginas que recupera las dos entregas seriadas del personaje que se publicaron originalmente en los años ochenta del pasado siglo en El Vibora revista contracultural pionera que revolucionó el cómic underground español con sátira radical, erotismo marginal y espíritu libertario. Esta lujosa y nueva edición rescata y recolorea de forma digital (por el propio autor) las andanzas del detective transexual (de físico espectacular y un intelecto particular, inspirado en Humphrey Bogart y Lauren Bacall) que da título a la celebrada y seminal obra. 
 
Lo hace por el ecosistema urbano de la Barcelona más canalla de la época: las Ramblas y el antiguo Barrio Chino barcelonés hoy irreconocibles por la asepsia moderna, la gentrificación y el turismo de masas… y es que lejos queda ya un época: los primeros años de la democracia en los que las libertades artísticas y sexuales (entre otras) llegaron tras 40 años reprimidas y que se reivindican en esta reedición.
 
Estructurado como un wéstern urbano en el que se fusionan la novela negra criminal con la crónica callejera desvergonzada y cómica, pero narrado con la fluidez del comic de aventuras, aunque aquí en su versión más tremenda y sórdida que se articula en un ambiente nocturno en el que se muestran las misiones que la protagonista tiene que ejecutar por los submundos de la delincuencia y la prostitución Una trama de ritmo frenético en el que la intriga criminal avanza en paralelo a la sátira política y social que denuncia la mojigatería de un país en el que todavía pesaba, y pesa actualmente, las escleróticas convenciones  morales.
 
En cuanto al aspecto gráfico y también visual destaca por su recargamiento, atiborrando las viñetas de figuras y formas a veces imperceptibles en sus detalles de colores vibrantes y radicales. Igual de extremos son muchas de las imágenes hiperrealistas de ambientes, lugares, arquitecturas, cuerpos, explicitas escenas sexuales… que junto a la utilización de un lenguaje soez plagado de argot de época: barriobajero, sexual y popular, recrea un descarnado y procaz escenario, en el que se impone lo turbio y peligroso.
 
Una obra que no ha perdido su carácter transgresor, su incorrección política, libertad creativa y la memoria de unos tiempos añorados que desgraciadamente, y aunque se resisten a caer en el olvidado, no parece de momento, que vaya a volver… Reivindicativo y necesario.

28 octubre 2026

FONTAINES D.C. - Dopamine Chamber (XL Recording/Popstock!). Publicado en la web Rock and Roll Army

La electrónica y los sonidos manipulados tienen mayor protagonismo que las guitarras, en este quinto trabajo de la banda irlandesa, y es que aquí la producción se utiliza, no solo como sonido final de las canciones y el disco, sino como  parte esencial de la composición  Mucho ha cambiado el sonido de los dublineses desde Drogel su estreno discográfico de 2019 en el que el post-punk crudo y exaltado de guitarras ruidosas y callejera que retrataba la Irlanda urbana ha evolucionado en estos casi diez años hasta llegar al actual sonido electrónico de atmósfera distópica que en un mundo en el que cada vez resulta más difícil disfrutar, convierten el deseo y la evasión en protagonistas del mismo.
 
De las calles del barrio… al mundo global. Lo han hecho, eso sí, evolucionando y en transición según han ido publicando sus discos ya en esta década, con la introspección atmosférica del nihilista y crudo A Hero’s Death, el oscuro y expansivo Skinty Fia y el ambicioso dramatismo sintetizado de Romance, una segunda parte del mismo como también sugiere la portada, aunque con una vuelta de tuerca más. Se alejan del  post-punk para construir universos sonoros propios más complejos  en los que no rehúyen colaborar con personalidades musicales del ámbito comercial masivo como es Rosalía “Where Is Gone” o el  uso de elementos orquestales “You Miss Me".
 
No siguen la línea recta, Grian Chatten comentó que «Sin el riesgo de dar un paso en cierta dirección, no tengo ningún impulso para escribir. Mi intención es llevar el sonido desde una banda punk tocando en un espacio reducido hacia algo más universal”. Cambios que por otro lado provocan que el disco esté prácticamente dominado por un tono monocolor que hace que las canciones sobre todo las iníciales no acaben de despegar, algo que seguramente sea lo pretendido si el objetivo es crear un estado constante de reflexivo e inquietante trance entre atmósferas sintetizadas.
 
Es en la mitad del disco con el ritmo hipnótico y la voz contenida de “Demolition” y en la esclarecedora desolación de “Tongues” cuando consiguen que el frío apocalipsis se temple cercano, para apelar a las emociones y acercarse épicos al fuego interior “You Mis Me” con sus arreglos de cuerda y “Japan” con un rasgue de guitarra de sonido similar a la acústica, y voz y coros más naturales. Momentos finales en los que combinando luces y sombras y con un sonido algo más orgánico, resultan más emocionantes y genéricos como universo colectivo propuesto.

27 octubre 2026

Cáceres Underground Weekend (17-10-26) JAME OLIVER BAND - THE VEEBES - NIÑA COYOTE ETA CHICO TORNADO - PIKE AND DELTA - HIGH PAW AND COOL AUP FAMILY – Foro de los Balbos. Publicado en la web de la revista Ruta 66

James Oliver Band. Foto Robbie Ramone

 El sábado amaneció con nubes, que se fueron ennegreciendo según se acercaba la tarde, y para cuando, con retraso horario, se subieron al escenario Pike and Delta algunas gotas de lluvia fina llegaron a aparecer, lo que no impidió que el dúo formado por el almeriense Pike Cavalero y granadino Niño Delta ofrecieran una estupenda y didáctica sesión en la que fusionaron los sonidos de raíz norteamericanos. Partiendo del  rockabilly clásico de  Pike y el punk and roll de Delta rindieron tributo a los 50’ y 60’ entre dinámicos ritmos de bajo y batería y sudorosas líneas de saxo. Entre melodías rithmanblus y de garaje-soul soul. Entre otras más clásicas,  se marcaron versiones tan dispares como sorprendentes de Los Saicos o de ¡Nick Curran!. Bien empezó la jornada…
 
Pike and Delta. Foto Robbie Ramone

…aunque en lo meteorológico la cosa se iba poniendo fea, con intervalos lluviosos y ligero viento que no impidieron, tras instalación de carpa protectora en el escenario,  la magnífica actuación de James Oliver Band. El virtuoso e hiperactivo cantante y guitarrista galés, apareció en formato trío para dejar atónito al personal con su acelerada y enérgica muestra de blues, rock & roll, countrybilly, y demás sonidos añejos aderezadas de algunas versiones.  Lo hizo con mucha clase y gran manejo del escenario. Cercano y divertido se ganó a un público que, en su mayoría no le conocía, tanto por su personalidad, como por su música. Reseñar que tuvo un escudero de lujo al bajo, otro que tal metiendo dinamita a su instrumento  Norman Watt-Roy que a sus 75 años y con un carrerón de aúpa: miembro de los  Blockheads que acompañaban a Ian Dury y de la banda de Wilco Johnson (se tocaron el Roxette de Dr. Fellgood), colaboró además con los Clash, Selecters, Madness entre otras figuras, insufló ritmo negroide y funk a una actuación taquicardia que elevo el listón a una altura difícil de superar y logró que hasta la lluvia se asustara ...
 
James Oliver Band. Foto Robbie Ramone
 
…pues justo cuando acabaron se dejó caer libre y sin freno por lo que no hubo carpa que se resurtiera y  hubo que esperar un buen rato para continuar… organizar todo de nuevo según plan B, que consistió en que el escenario se trasladar y redujera al soportal techado del Ayuntamiento situado junto al lado. El retraso provocó además lógica alteración horaria, en detrimento de los Djs y reduciéndose el minutaje de las actuaciones. Algo que poco importó a los siguientes en aparecer… y es que si el año pasado fueron los australianos  Private Function los que propiciaron la locura y liaron una buena, en eta edición fueron sus paisanos The Veebees los que revolucionaron al personal con su rock primitivo y cervecero. Sus canciones de tres acordes potentes y desquiciados, junto a sus ritmos aceleradísimos y crudos conectaron a la primera y se les veía encantados de estar a ras de suelo con el público, en lugar de hacerlo en la distancia del habitar escenario. Sobre todo su cantante, liderando el caos tan feliz cantando casi todo el rato entre medias de la gente s sin resbalarse con sus chanclas (que amor le tiene los aussies al veraniego calzado).  Feroces y a la vez simpatiquísimos tocaron con tal rapidez que seguro les dio tiempo a tocar lo previsto aunque en menos tiempo.
 
The VeeBees. Foto Robbie Ramone
 
Algo parecido a lo que hicieron Niña Coyote eta Chico Tornado el dúo de batería y bajo donostiarra ofreció su repertorio más canalla y salvaje, y a todo trapo fueron desplegando como imparable torbellino su afilado y electrizante  hard-rock garagero directo y canalla. Con solo una guitarra generaron distorsiones arrolladlos y fueron capaces de crear un muro sónico que ni con tres eléctricas. Veloces y muy físicos, no dieron respiro y se marcaron una esquizofrénica  I wanna be your dogs/Me gusta ser una zorra (The Stogges/Las Vulpes) delirante en una noche de tintes muy canallas.
 
Niña Coyote eta Chico Tornado. Foto Robbie Ramone

Para finalizar llegó la calma con los ritmos jamaicanos de High Paw & Cool Up Family. La vocalista gallega actuó acompañada del colectivo de raperos sevillanos que el pasado año se presentó en formato Dj, para fusionar el reggae de raíces con los sonidos digitales entre atmósferas de soul y hip-hop gracias a su versátil voz que lo mismo susurraba pausada que fluía veloz entre sonidos orgánicos. Un buen final para rebajar aunque, aunque de otra manera, las revoluciones de una noche que terminó como el cielo plácido y en calma.
 

James Oliver Band. Foto Robbie Ramone

 

26 octubre 2026

Cáceres Underground Weekend (16-10-26) LOS ENEMIGOS - DEAF DEVIL - LOS FARELLI - DESTERRAOS – Foro de los Balbos. Publicado en la web de la revista Ruta 66

Los Enemigos. Foto Robbie Ramone

Tras la exitosa edición del pasado, un punto de inflexión en el CUW con el cambio de fechas y de recinto: al aire libre en el Foro de los Balbos (en la esquina de la Plaza Mayor junto a la muralla medieval), la cita se consolida sin perder su esencia “El festival para los que nos gusta la música, no los festivales” con una asistencia de más de 10.000 personas en la doble jornada en la que el rock en sus diferentes formas fue el protagonista: garage, punk, surf, psicodelia, power pop, soul, rithmanblues, rockabilly o reggae. Las novedades de este año fueron La Lucha Libre de DJs entre los cambios de escenario y el Escenario Emergente el sábado al mediodía ofreciendo la oportunidad  a las bandas locales.
 
Desterraos. Foto Robbie Ramone

En la tarde-noche del viernes, los cacereños Desterraos ofrecieron los primeros riffs de guitarra crudos y directos, en un concierto dominado por de ritmo acelerado y estribillo pegadizo en canciones canallas y urbanas por un lado y más cañeras y apegadas al terruño por otro… ante un buen número de gente ya en el recinto. Después, ya de noche aparecieron Los Farelli, la banda gaditana elevó la potencia de las guitarras con su rock enérgico y duro con trazas de punl-rock de espíritu macarra y callejero… versión Leño incluida La Noche de que te hablé.
 
Los Farelli. Foto Robbie Ramone

Como cabeza de cartel llegaron Los Enemigos en su primera actuación tras la publicación un par de semanas atrás de su estupendo nuevo trabajo Canciones Chulas aunque como advirtió Josele, el repertorio iba a ser el de los conciertos anteriores al disco… posiblemente por ser su nuevo sello discográfico quien ha organizado la gira del disco. Aunque había ganas de las nuevas como alguien apunto a viva voz, solo sonaron la que da título al disco y «El último Vals» dos de las más enérgicas y afiladas… que encajaron muy bien con el resto del cancionero de los madrileños, muy cañero y directo con poco espacio para los medios tiempos y lentos.
 
Los Enemigos. Foto Robbie Ramone
 
Así, a lomos del reconocible riff de «John Wayne», y de otro no menos excitante y granuloso «Me sobra Carnaval»  repasaron parte de su discografía, con canciones de aquí de allá, de antes y de después… sin pisar el freno, con las melodías de guitarras echando chispas continuaron con «Brindis», «Señora» ya más suya que de Serrat, «Septiembre», «No se lo Cuentes» con Fino a la voz, «Dentro»… soltaron el arsenal sónico sin contemplaciones, y es que desde el pandemiazo parece que les sobra mala leche en las canciones elegidas para el directo… La única tregua llego con la siempre emocionante «Desde el Jergón» y «Todo a Cien» luminosa y muy “pop”.
 
A partir de ahí, se introdujeron por los terrenos del ruido oscuro triando de La Vida Mata con «El Gran Calambre Final» y «El Fraile y Yo» para dar voz de nuevo a Fino en «Vendaval» otra de las canciones más recientes que va a ser difícil que salga del repertorio de directos. Problemas técnicos no posibilitaron que sonara «La Cuenta Atrás» y ante el apremio de tiempo, fueron directo a por más artillería pesada reciente creación, con la protagonista «Canciones Chulas» y «Siete Mil canciones», para solaz de la muchísima gente congregada con sus camisetas “Enemigas” de distintas  épocas, entregados durante la hora y media de actuación. 
 
Deaf Devils. Foto Robbie Ramone
 
Para acabar la noche los valencianos  Deaf  Devils ofrecieron  una potente actuación de punk-rock aguerrido de trazas metaleras, con las guitarras  eléctricas sonando a todo trapo: sucias y distorsionadas, el bajo muy potente y marcado y la batería a toda velocidad rápida. Sonido urgente y ultracelerado complementado con una interpretación en el que la estética también jugo de su parte ¡a lo Turbonegro o La Naranja Mecánica! Entre agresivos e irónicos… y con mucho de diversión. Con todo ello engancharon  a un público muy loco y con ganas de seguir.

20 octubre 2026

La Música Perdida – JAVIER PÉREZ CORCOBADO (Liburuak). Publicado en la web Rock and Roll Army

En esta autobiografía, publicada originalmente en 2023, reeditada, revisada y ampliada, el músico escritor y poeta vuelca su vida y obra sin tapujos, de forma minuciosa y detallada, convirtiendo su propia vida en literatura. Una que rompe con los modelos tradicionales del género en sus más de 750 jugosas y absorbentes páginas. Nacido en 1963 en Alemania aunque criado en el vallecano Alto del Arenal  pronto se convirtió en uno de los artista más importantes de la escena musical undergorund, formando bandas como 429 Engaños, Demonios tus Ojos, Mar Otra Vez o ya como Corcobado junto a los Chatarreros de Sangre y Fuego o Cría Cuervos. El autor transforma su propia vida en artefacto literario rompiendo además con el modelo tradicional del género autobiográfico.
 
La obra está dividida en 42 capítulos, la mitad para cada uno de los siglos en que ha vivido y recorre la vida del autor, desde su infancia hasta su madurez, pero no lo hace de forma cronológica: aparecen saltos temporales, recuerdos y anticipaciones que hacen que pasado y presente se mezclen. Está además narrado en tercera persona, un recurso que le permite distanciarse de sí mismo y narrar sus experiencias desde una perspectiva externa. Utiliza un lenguaje directo y provocador descarnado, duro con los muchos sucesos vividos, pero también incorporando elementos poéticos, humor negro y momentos de gran sensibilidad y emoción. Dualidad que refleja la cambiante y bipolar personalidad del autor-protagonista.
 
Aborda innumerables temas como el sexo, las drogas, la música, el amor, en sus situaciones más extremas, pero además de los excesos también habla sin filtros de la familia, las parejas y amistades, la paternidad, la soledad, el fracaso y la necesidad de constante cambio para en definitiva sobrevivir… mostrando no solo la imagen del artista rebelde y atormentado, sino  también la persona vulnerable que intenta comprender su propio pasado.
 
El anecdotario, como no podías ser menos, es amplio y está plagado de momentos increíbles, tanto divertidos como terribles, desde su viaje de regreso a España, la temprana actividad escolar, la dura vida del barrio, los primeros acercamientos amorosos y musicales, su curiosa faceta como pionero del skate en Madrid, la mili en Tenerife, sus primeros trabajos como delineante o sus inicios en el mundo de la música y especialmente sus vivencias en relación a ella, va conformando su camaleónica personalidad. Es en definitiva una obra intensa, desmesurada, confesional… y sobre todo sincera en su crudeza que muestra las luces y sombres del músico, escritor y poeta y su pasión por la música y a la creación.

14 octubre 2026

SCREAMIN' CHEETAH WHEELIES – Lab Wagon (Madrid). Publicado en la web Rock ans Roll Army.

Foto: Cancho

Buen ambiente, aunque el reclamo del trigésimo aniversario de  Magnolia  no logró completar el amplio aforo de la discoteca ubicada en el ático la estación de Chamartín. Las primeras filas fueron de fácil acceso y la gente pudo moverse sin dificultad, cambiando de sitio o yendo a por las preceptivas cervezas. Puntualísimos, Mike Farrris y los suyos aparecieron en el espacioso escenario para ofrecer el primer tramo del set previsto en dos partes: las canciones del citado disco que sonaron desde el principio frías, no por la pasión que le puso desde el inicio su entregado cantante, sino por la holgura de la sala. El sonido fue impecable, especialmente en sus guitarras, pero le faltó cercanía, sobre todo a la batería. Igual un recinto algo más reducido y acogedor hubiera propiciado un ambiente más cálido... y eso que Farris estuvo amigable y cercano, haciendo divertidos comentarios sobre  inmensa bola de espejos que presidía la sala, y es que sl hilo de la misma se puso a canturrear a capela y en falsete los estribillos del «I Was Made For Lovin' You» de Kiss y el «I Will Survive» de Gloria Gaynor… momento divertido.
 
Foto: Cancho

Aunque el público, con su entusiasmo, también se encargó de calentar el ambiente, moviéndose desde los primeros acordes de «Backwoods Travellers» con su creciente cadencia rítmica, y el embrujo emocionante de «Gypsi Lullaby» con Rick White y su guitarra, elevado la canción con su sus limpios e inspirados punteos de guitarra, al igual que «Hello From Venus»… y es que las canciones ibas cayendo según el orden del disco. Brillaron y sonaron muy rockeras «I Found Love» y «Magnolia» gracias al buen hacer de una banda que se situó en segundo plano, al servicio de las canciones y de su líder… hasta llegar a la soulera «You Are» con la que finalizó, tras una hora y cuarto, la primera parte.
 
Foto: Cancho
 
Tras breve descanso, aparecieron de nuevo para afrontar una segunda parte en la que repasaron el resto de su no muy dilatada discografía. Farris siguió conectando con el público, entre sinceros agradecimientos y recordando anteriores visitas, alguna ya lejana; y entre que metieron una marcha más, y que los asistentes ya iban con más alcohol, la “sensación” de sudoroso garito se apropió del lugar, sostenido por lo más importante, un cancionero mayúsculo con el que los asistentes no dejaron ya, brazos en alto, de acompañarles coreando sus estribillos en la rítmica y correosa «Shakin The Blues», el intenso hard-blues «Majestic» y la traca final con la muy vacilona y bailable «Boogie King» y la entusiasta y stoniana «Ride The Tide» con sus coros simpatizando con el diablo, despidiéndose después de dos horas totales de actuación. Por lo visto había más canciones previstas y en actuaciones anteriores se alargaron por más tiempo… cuestión de horarios. 

13 octubre 2026

MERCURY REV (7-10-26) Changó Madrid. Publicado en la web Rock and Roll Army

Foto: Joe Herrero

La última visita a la capital de la banda de Buffalo tuvo lugar hace ocho años, lo hicieron para celebrar el entonces vigésimo aniversario de la publicación de Desert Songs piedra angular en su discografía al igual que el siguiente All is Dream con el que regresan para hacer lo propio: conmemorar en este caso su veinticinco cumpleaños. Dos conciertos separados en el tiempo y lejos uno del otro en cuanto a concepto y formato. Si en el primero, la puesta en escena era sobria e íntima como requería el recinto en el que se celebró, el vetusto y entrañable Teatro Lara con el público sentado -memorable y mágica actuación aún recordada- , en esta segundo, en sala con el público de pie, se desarrolló por diferentes cauces y aunque no alcanzó lo sublime, si hubo momentos excelsos de emoción colectiva.
 
No solo el escenario, también el planeamiento fue diferente. Si en aquel, simplemente un teclado dos guitarras más otra acústica bastaron para hechizar al personal; en éste, dos teclados centrados en la parte trasera del escenario, flaqueados por una batería y la guitarra de Grasshopper con el maestro de ceremonias Donahue entre ellos, fueron las armas sonoras con las que embaucaron al público. Otra diferencia es que no tocaron el repertorio al completo del disco a celebrar, como si hicieron con el correspondiente a su anterior visita, algo que no se echó de menos pues las canciones de Desert Songs pueden mantener una actuación por sí mismo, pero no tanto All is Drem por lo que ambos trabajos junto al aún reciente Born Horses (Bella Union 2024) fueron principales protagonistas.
 
Con un aluvión de icónica imaginería pop proyectándose en pantalla, apareció la figura del Donahue, con sus habituales movimientos y gestos vampíricos, para afrontar un primer tramo de actuación, con reconocibles e infalibles melodías: “The Funny Bird”, “Hercules” o “Lincoln‘s Eyes que no acabaron de despegar. La voz no terminaba de elevarse y la punteada guitarra, muy contenida durante toda la actuación, no se distinguía demasiado de los teclados, que junto a la batería fueron los protagonistas. El izquierdo acolchando atmósferas y el derecho coloreando melodías que funcionaron muy bien como contrapunto a la contundencia rítmica del bombo, no hizo falta bajo.
 
Foto: Joe Herrero
 
Las tormentosas y ruidosas distorsiones de guitarra no aparecieron esta noche, quedando relegadas al secundario  y noble oficio del arreglo… pero la monotonía se rompió y la voz se entonó con “She Cracker” versión de los Modern Lovers de Jonathan Richman, no muy reconocible con ese tempo tan mercury, sonando más cerca de la Velvet. También “Dream of Toung Girl as a Flower” ayudó a animar los solícitos espíritus, con la batería atronando compacta y los teclados como trascendental capa atmosférica amortiguando los golpes.
 
Se acordaron de sus pasadas visitas: las del Aqualung a principio de siglo, cerrada hace años y que precisamente un par de días antes había sido derribado el centro comercial que lo albergaba y Donahue más suelto. empezó a conectar con su palabras y con su interpretación que jugaba en poses según la iluminación azulada y rojiza del escenario, mientras distintas imágenes se sucedían en pantalla como si de un onírico cuento se tratara en el que se sucedían esotéricos capítulos “Tides of the Moon” que sonó misteriosa y dulce con Donahue jugueteando con una trompeta  de dibujo animado, la aclamada “Goodess on Hiway” eufórica y nostálgica” “Holes” oscura y redentora, y “Darkness is Rissing” embaucadora y agridulce. Extendidas estás últimas de forma generosa  para alcanzar la hora y media de lírico hedonismo… una vez más en les espacio que sea y con los instrumentos que sean.

10 octubre 2026

Visor Fest (26 -9-26) La Marina (Valencia) MANIC STREET PREACHERS - RIDE - GENE - THE WANADIES. Publicado en la web Rock and Roll Army

Mamic Street Pteacher. Foto: Luís Pérez Contreras 

La tarde del sábado se hizo más llevadera en lo meteorológico, nubes y claros se alternaron para recibir a The Wannadies, la banda en principio “menos conocida”, pero que también concentró a un buen número de seguidores que disfrutaron, otra vez a bajo volumen, de las cristalinas melodías de guitarra enérgica  y estribillos pegadizos, aderezados en varias canciones por la melódica que aportaba un luminoso matiz al conjunto. La banda sueca bien dirigida por su vocalista, Pär Wiksten, tras reunirse de nuevo en 2020 después de un parón de casi veinte años, demostró estar muy en forma y vigentes y con un repertorio efervescente y espectacular que fue más allá de los clásicos que encadenaron en el tramo final: “Might Be Stars”,  “You And Me Song”, “Shorty” o “Hit"
 
The Wannadies: Foto: Luís Pérez Contreras
 
Al igual que en la jornada anterior, aunque se colaba el ruido de las discotecas cercanas la noche trajo consigo el sonido adecuado, y el primer momento de euforia colectiva, que llegó con los impecables Gene liderados por Martin Rossiter, con una voz envidiable. Se puso el traje de teatral crooner junto a una banda que sonó nítida, como son sus canciones: épicos himnos pop que se acercan sin cruzar la delgada línea roja del histrionismo. Estuvieron muy presentes los vibrantes y muy presentes teclados, de los que se encargó Mick Talbot que formó parte de The Style Council junto a Paul Weller. Comenzaron con las guitarras echando chispas y tirando de clásicos “Be My Live Be My Guide” y “Sick, Sober And Sorry” alternando algunas lentas con animosos medios tiempos, pero hacia la mitad de la actuación las primeras se hicieron  protagonistas, por lo que, los menos acérrimos aprovecharon para descansar en la grada, pero esa es la propuesta de los londinenses, y sus fieles lo saben. En todo caso, el cancionero, ya fuera  más animado “Olimpia” o menos “For The Dead”, -sonaron al final- es realmente notable y las melodías se disfrutaron tanto de píe como sentado. Rescataron alguna canción olvidada “Vocie Of The Father” recordando que hacía casi treinta años que no visitaban España y acabaron con el Don’t Let Me Down de los Beatles.
 
Gene: Foto: Luís Pérez Contreras
    
Después llegó Ride, otra banda recuperada para la causa que… sorprendentemente, aunque por su sola presencia también se vendieron muchas entradas, fue la actuación que mayor unanimidad generó sobre todo en los no iniciados, y no solo por que el respetable estuviera ya bastante animado y receptivo en otoñal noche junto al mar, sino porque ofrecieron una magnífica actuación con las guitarras crujiendo enérgicas y a la vez con un punto de oscuridad y nostalgia con el que generaron una atmósfera psicodélica un tano irreal. Un muro sónico que sonó muy bien, ¡excelente! -imponiéndose al que se colaba desde el exterior-y eso tayudó, además de un repertorio muy equilibrado entre los momentos más introspectivos y ruidosos “Dreams Burn Done” y los trepidantes y luminosos  “Twisterella”. Andy Bell  y los suyos se mostraron sobrios y arrolladores, concentrados en sus canciones y su sonido, ética y estética, que confluyeron de manera magistral en clásicos como la cadencia pop de “Taste”,  la introspección  emocional de “Vapour Trail”, “Seagull”  alargando sin estridencias el sideral viaje, de forma natural,  según lo pedía el momentos y “Chelsea Girl” desenfadado fin de fiesta. Sobresalientes. 

Ride: Foto: Luís Pérez Contreras

Para cerrar la jornada y el festival llegó la banda más esperada por la mayoría, que  lógicamente por reconocimiento y trayectoria, cuarenta años de carrera les avalan, fueron el mayor reclamo del evento Manic Street Preacher, y aunque con ellos, a priori, da la sensación de que va a ser más de lo mismo -su actuación no cambió mucho con la del pasado año en el Azkena- no pierden fuerza ni carisma como demostraron una noche más. Se están adaptando a escenarios de aforo medio, todo un acierto, que les mantiene anclados a tierra, algo que no es tan normal en una banda con su bagaje y realmente fue una delicia disfrutarlos sin tener que verlos desde pantallas aledañas al escenario. Desde la inicial “Motorcycle Emptiness” bramaron las guitarras: compactas y voluminosas, junto al contundente ritmo de batería, logrando un sonido muy cercano con el que consiguieron que canciones tan sobadas que ya se hace pesado escuchar como “Desing of Light” o “If You Tolerate This Your Children Will Be Nest” con la que cerraran, volvieran a tener vigorosa vigencia sonora, como si se escucharan en los 90’ por primera vez. Sabiamente y manteniendo el vínculo con el público, no escatimaron tiempo para las versiones ¡con todo lo que tienen propio para recrearse! y así fueron apareciendo “Bring On The Dancing Horses”, de Echo & The Bunnymen, cantada por el bajista Nicky Wire , “Union City Blue” de Blondie y «Suicide Is Painless» de la mítica serie de los 80’M*A*S*H. También y solo con la acústica, su cantante James Dean Bradfield tocó una canción de su discografía en solitario “The Everlasting”, ofreciendo mucho más que los éxitos del pasado, aunque apreciaron ¡cómo no! “You Love Us” sonó más punk que nunca. Otra de las actuaciones a recordar para poner punto…  y aparte a dos noches que van más allá de la nostalgia retro. 

 

09 octubre 2026

Visor Fest (25 -9-26) La Marina (Valencia) OCEAN COLOUR SCENE - THE DAMNED - NEW MODEL ARMY - HOODOO GURUS. Publicado en la web Rcok and Roll Army

Ocean Clour Scene: Foto: Luís Pérez Contreras 

Este no es un festival al uso, pues en realidad son cuatro conciertos completos por día, todos ellos de hora y media de duración, que comparten el mismo escenario con media hora de separación en la que los pinchadiscos ocupan el mismo, mientras se prepara la siguiente actuación. Por tanto hay dos tipos de público, el que se presenta para ver a una o dos de sus bandas favoritas principalmente y el que acude a la llamada por el cartel en su conjunto, que como es habitual apuesta por nombres de éxito más o menos reconocido, aunque de estilos muy diferentes, de las décadas 80’ y 90’ este año dominado por las bandas británicas. Con dicha formula la presencia de bastante público ya desde el inicio a las 18;30 estaba garantizada . Las guitarras y melodías mandan ¡eso sí! en sus diferentes propuestas: rock alternativo, pop, punk, garaje… aquí no hay propuestas emergentes, arriesgadas,  experimentales o nuevas escenas, y la actualidad queda circunscrita a unas bandas que, aunque en directo aún tienen bastante que decir, sus discos y canciones más celebres,  forman parte de éxitos del pasado siglo o primeros años de éste.
 
Abrieron la jornada del viernes los australianos  Hoodoo Gurus que contaron con el “calor” de sus seguidores, aunque gran parte del público estaba aún en las colas de acceso al cómodo recinto. Su propuesta es más disfrutable en sala oscura y pequeña que frente a la solana que les estaba azotando de frente, aún así y a pesar del escaso volumen, Dave Faulkner y los suyos no se arrendaron y ofrecieron un buen repaso por sus variadas canciones: “Tojo” sonó básico y primitivo, “Come Anytime” enérgico y pop, como aire fresco que llegó con el sol cayendo por fin, “My Girl” y su cadencia Loui, Loui hicieron recordar la época dorada del rock y la traca final rockendo a la manera de los 80’ llegó con “1000 Miles Away” y el medio tiempo “Bitterweet” para acabar garajeando de forma luminosa con “I Want You Black” y “Like Wow – Wipe Out”. Estupenda y animosa actuación por su parte, algo diluida por las circunstancias del entorno.
 
Hoodoo Gurus: Foto. Luís Pérez Contreras

La noche cerrada y las camisetas negras de sus seguidores, acompañaron ¡como no podía ser menos! a New Model Army, cuyo público mostró una entrega y fidelidad absoluta. Ceremonial que Justin Sullivan como único miembro original supo dirigir con maestría, alejándose de la nostalgia  hacia los terrenos que cada momento requería. Lo hizo desde el inicio, con la épica oscura y contundente de “Echo November” y la aclamada “Here Comes The World” gran momento, sonando trascendentes mientras rayaban los terrenos nada más y nada menos que del progresivo y del heavy. Los británicos alteraron, a un volumen ya acorde a la situación, algunos momentos de ritmo tribal  con medios tiempos acústicos y defendieron además material reciente ¡muy bien recibido también por los que aún les siguen! y eso dice mucho de la banda… pero claro al final, no faltaron los clásicos: “Vagaboond”, “The Hunt” “Purity”… para cerrar esta celebración del sonido crudo y emocionante.
 
New Model Army: Foto: Luís Pérez Contreras
 
Otros que llevan años, tanto como el punk del 77 del que ellos fueron pinoleros, son The Dammed que ofrecieron una actuación en la que la elegancia no estuvo reñida con la energía guitarrera en un no parar de punk-rock de tintes nuevaoleros. Dave Vaniam sigue trabajándoselo como el que más sobre el escenario, moviéndose con maestría por sin perder un momento su voz, lo que no es fácil si a su edad sigue moviéndose de esa manera, junto a la  guitarra del Captain Sensible que también se mantuvo o firme y entusiasta en riffs y punteos. Consiguieron transmitir su festiva y colorida propuesta no exenta de nervio…. daba gusto verles sobre el escenario. Sonó una vez más “Eloise”, original de Barry Ryan, aquí conocida por la versión de Tino Casal, tamibién “White Rabbit” el psicodélico viaje  de Jefferson Airplane, más lo esperado: “Net Net Net”, “Smash It Up” y el catalogado como primer single punk lanzado al mercado “New Rose”. Arrolladores, aunque inmovilistas en el repertorio, cambió poco con respecto al del Azkena 25, aunque poco importó. ¡Eso sí! por la urgencia y espíritu de sus canciones, les hubiera ido mejor, una hora de actuación.
 
The Damned: Foto: Luís Pérez Contreras

Ocean Colour Scene estaban celebrando los treinta años de su aclamado Moseley Shoals, aunque no lo pareciera, pues apenas trocaron algo más de la mitad del citado disco y el repertorio elegido se asemejó bastante al de anteriores visitas, un recorrido por su discografía noventera, esa que les propulsó en el contexto del britpop en el que los englobaron sin serlo, como un rara avis gracias a una certera combinación de sonidos costa oeste, northern soul y psicodelia pop, que en esta ocasión sonó de forma desigual. Comenzaron con “The Circle” emocionante en su extraña cadencia y una menos conocida “I Just Need Myself” electrizante y muy beat con Fowler y Cradock muy metidos en faena, pero después… se alargaron excesivamente con melodías íntimas y medios tiempos de perfecta factura, pero que sonaron anodinos, con lo que requería el momento. La actuación fue desigual, pero claro, no hay nada que no levante una colección de canciones de aúpa en el tramo final con el fibroso “Travellers Tune”, el arrebatador ritmo trotón de “Mile Hundred High City” y la sincopada “Riverboat Song”… ¡así no hay quien se resista! aunque prefirieron acabar bajando revoluciones con la esplendorosa y biteliaina “The Day We Catch The Train” 

 

08 octubre 2026

Desde el Jergón - JOSELE SANTIAGO (Contra). Publicado en las web Rock and Roll Army

Esta obra recorre la trayectoria personal y profesional del músico madrileño, reflejando desde la primera página la personalidad de su autor: áspero, desapegado, conciso, descreído o socarrón, pero que muestra también una faceta menos conocida que se puede describir con adjetivos como: sensible, tímido, vulnerable, afectivo o prudente, pues su vida y obra está dando para mucho, mostrándola con las ingredientes de la mejor narrativa.
 
Cuenta su historia desde la infancia y juventud, en el contexto de los chavales que desde los barrios del perímetro exterior, Alto de Extremadura en su caso, sobrevivían entre calles, descampados, desempleo y drogas en los duros años 70’ lugar desde el que soñar una vida que se les ofrecía en el centro los fines de semana. Momentos duros que trata con un tono melancólico, pero no nostálgico, pues utiliza principalmente las formas presentes para no caer en la idealización del pasado.
 
Los capítulos se estructuran de forma cronológica según títulos de canciones a partir de los que el músico va mostrando diferentes secuencias de su vida.  Las utiliza como punto de partida para expresar su forma de mirar el mundo y avanzar por él. Canciones cuyas letras completas aparecen en un extenso anexo al final, para que quien se adentre en estas absorbentes 175 páginas, pueda buscar y/o encontrar conexiones...
 
…y es que en ocasiones las canciones están muy relacionadas con experiencias personales, o vivencias musicales, pero en otras son la llave que abre la puerta a ideas con las que perderse o imaginar, pues con su forma de escribir tan natural y sincera parece estar recordándose así mismo, como si estuviera reescribiendo su historia tal si fuera una canción. Eso mismo… las canciones, como queda claro a lo largo de la obra son su obsesión y un salvavidas en momentos personales muy difíciles. De hecho. No escatima el autor páginas para describir el interesantísimo proceso de creación de músicas y letras.
 
Retrata la escena underground del Madrid de los años 80’ y los 90’ (especialmente en el barrio de Malasaña), su relación con las drogas y el alcohol, las difíciles relaciones con la industria musical y su constante inviabilidad económica con su banda Los Enemigos y con su propia vida; y no faltan ¡cómo no podía ser menos! el anecdotario habitual que acompaña al binomio rock y juventud. La tragicómica vida que mezcla situaciones divertidísimas con tragedias dolorosas.