Cuatro
años después, regresaron los neoyorkinos a la legendaria sala de la calle
Jardines, como bien recordó Nikki Belfiglio cantante, arreglista y autentica
frontwoman de la banda. El motivo de su visita, en esta ocasión, la
presentación de su inminente próximo disco All
inside Aquarium del que tocaron algunas canciones a la vez que repasaron
equitativamente buena parte de su discografía. Previamente
los jovencísimos BAF ofrecieron una oscura, y no solo por la escasa iluminación
en el escenario, sesión de punk-core esquizofrénico. Sobre una base monolítica
de bajo y batería que funiconó con extrema precisión, la eléctrica se afilaba
en riffs cortantes mientras, su reconcentrado cantante se movía de forma
exageradamente espasmódica hasta forzar la síncopa extrema con su propio cuerpo:
tronco y brazos principalmente. Frenético y dislocado tocó el theremin con la
cabeza a la vez que lanzaba entrecortadas palabras en su lengua materna. Todo
un espectáculo ajustado los muy apropiados cuarenta y cinco minutos de
duración… no más.
Tras
breve pausa apareció el quinteto de
Brooklyn cuyo curioso nombre toman de un ‘corner shop’ de su barrio, para iniciar
su habitual fiesta. Siempre comprometidos con el arte en sus canciones,
comenzaron con “Cultural Consumer III” y
sus la la la las y oh oh oh de los coros para continuar con
una de sus canciones más antiguas “Jackie in Titanic” un medio tempo de ritmo
muy marcado que dio paso a una de las nuevas canciones “All Inside Aquarium” que dará título al nuevo trabajo y que junto otras ya
adelantadas en single como “Pick Up The Check” o “Weather Me” que en estudio
suenan muy power-pop noventero con ligeros aires de rock alternativo e incluso
leves aires grunge… lo hicieron en este
directo con el desparpajo habitual que imprime la banda sobre el escenario y
esa atmosfera lúdica y desenfadada que les caracteriza.
Sonaron a DEVO
en la nerviosa «Monthly Follower» a The
B-52’s en las vitalistas «Stattuete on the consol» y «Territorial call of the
female», con Ben Hozie a la guitarra y Nikki Belfiglio a la caja de ritmos y
platillo manteniendo el magnetismo con sus juegos de voces. Como no el espíritu
de Talking Heads palneaó por la sala, como apuntaba algún veterano seguidor, y es que alguna camiseta de la banda
de Byrne se vio entre un grupo de jóvenes
que se acercó a las primeras filas y animó el sarao con sus espontáneos
pogos ¡quien lo iba a imaginar!, y es que es que aunque el publico de la banda
no estaba nada definido, el perfil de edad y sexo –mujeres adultas- estaba más
claramente marcado.
Momento
álgido con “Tarkovski” que alargaron en brutal orgia guitarrera cual improvisada
jam hasta los diez minutos, para
delirio del público y de ellos mismo que en el tramo final se dejaron llevar
con las seis cuerdas dando rienda suelta a su efervescencia eléctrica, mientras
la percusión seguía coloreando el febril estallido sónico…. No faltó “Slow Train” de Dylan que siguen incluyendo en
el repertorio año sí y año también y al que imprimieron energía con las dos
guitarras soltándose con desenfreno. Algarabía y desenfreno que acabo tras
vibrante hora y media con la colvulsa y agitada Gyrate
Cercanos, divertidos y
amigables, tanto en el escenario como tras finalizar la actuación con Nikki
firmando y haciéndose fotos sin descanso en el merchan ¡vendieron todo el material vinilítico! volvieron a ser los
de siempre, y aunque han evolucionado, es valorable y comprensible su madurez
compositiva, en directo siguen manteniendo el vitalista espíritu juvenil… con fundamento
eso sí. Un valor seguro mejor para disfrutar al calor de una sala que hacerlo
en espacios abiertos.















