El cineasta norteamericano, dirige compartiendo guion con Warren Zanes líder de The Del Fuegos y profesor de universidad que escribió el libro que da título a esta película que se centra en este breve e espacio de tiempo en el que su protagonista trata de reconciliar las presiones del éxito que ya soportaba a inicios de los 80’, con los fantasmas de su pasado. La relación con su padre principalmente que se muestra con 'flashback' contrastantes sobre su infancia.
Es un drama
intimista desigual, con una primera parte a la que le cuesta enganchar, hasta
que se llega al citado proceso de grabación, en el que la cinta logra sus
momentos más brillantes en cuento a forma y fondo y Jeremy Allen White en el
papel del Boss logra meter al público en la piel del músico, haciendo creíble
sus dudas, su debilidad anímica y sus inseguridades, que se van a reflejar fehacientemente
en el proceso creativo. El actor referido pone además voz a las canciones de
Springsteen aunque no es esta una película en la se abuse de ellas. También hay
que reseñar el buen trabajo como secundario de Jeremy Strong en el papel del
productor Jon Landau que en esta historia se ciñe al papel de paciente y
abnegado consejero.
A lo largo
de las dos horas de duración que se pasan realmente volando, hay en cambio,
muchos momentos en los que la cinta transita por las sendas del convencional
melodrama de superación y reconciliación personal, sobre todo en las escenas de
su relación sentimental, en la primera parte, bien escenificadas eso si con su
aire retro, y especialmente, a lo largo de todo el metraje en las señaladas
secuencias familiares del pasado, acertada también en su estética, en este caso
el blanco y negro, pero sentimentaloide en su mensaje.
Por otro
lado en conjunto la película brilla en su puesta en escena, muy lograda, con
una luz y una imagen austera, ruda incluso, que de nuevo vuelve a reflejar en
el proceso de grabación tan sobrio, reposado, reflexivo, introspectivo... que
es el verdadero epicentro de esta historia, y como todos los biopics hay que
aceptar lo que se muestra, mas como hechos verosímiles que como fidedignos,
aunque por la mucha bibliografía existente sobre el tema parece que hay
unanimidad en cuanto a ambas. Una película con luces y sombrea, irregular, pero
atractiva en su acercamiento al personaje y su obra en ese paréntesis
existencial entre periodos de fama artística y confusión emocional…

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