Nueva edición de este clásico del verano que se consolida
como el más popular... gracias a la incesante actividad de día, tarde, noche y
madrugada. Aranda de Duero no descansa en Sonorama y en cada rincón encuentras
algo (música, vino, gastronomía, piscinas y guerras de agua improvisadas...)
para atraparte y no dejarte ir a dormir. Empezamos pues en una abarrotadísima
ya la Plaza del
Trigo, el alma del festival al mediodía, donde las bandas evoluciona año a año
hacia el escenario principal con los madrileños
Pasajero, que
defendieron con energía las canciones de su disco "Radiografías". Con
"Borro mi nombre" en fiesta total los gritos de "escenario
principal" no se hicieron esperar... y así será probablemente.
En un horario infame, las siete de la tarde y con un sol de
justicia aún, aparecen los barceloneses
Egon Soda que... a pesar del
maltrato horario ofrecieron un concierto emocionante y rebosante de
canciones-historias cantadas por Ricky Falkner aunque compuestas por Ferrán
Pontón. Tintes de épica introspectiva en "Escuela libre de
enseñanza", "Papel pintado" y energía a borbotones en "Loren
Ipsum". Excelente concierto diluido por el horario, que ha sido
"demencial" con bastantes bandas.


El madrileño
Luís Brea entretuvo y divirtió con sus
canciones sencillas e irónicas con un toque muy canalla en las letras
"Baso es con V", "Automáticamente"... En lo musical nos
trasportó a los 80' más lunáticos, aquellos que explorara Poch con Derribos
Arias. Esperando la noche y con el sol declinado aparece
Los Tiki Phantoms,
Interesantísima propuesta de instrumentales surf con mucho reverb y un
espectáculo que promete más de lo se vio. Divirtieron con sus eternas máscaras
de calavera y sus interpretaciones e interacción con el público pero se diluyó
el show entre el sol del atardecer. En la carpa y de noche nos revienta a
todos. Con la noche ente nosotros aparece
Jaime Urrutia que de inicio
tira de galones con "Golpes" una de sus primeras composiciones con
Gabinete Caligari. Alternó las canciones de su banda de los 80' con las de su
periplo en solitario y aunque le faltó algo de carisma se mantuvo con clásicos
como "Tócala Uli", "Mi buena estrella", "Cuatro
Rosas" y la ineludible "Camino Soria" la ocasión pintaba
propicia para finalizar con ella.

Uno de los conciertos más esperados era el de
Soleá Morente y Los Evangelistas para presentar "Encuentro" segunda parte del homenaje a Enrique Morente de los patriarcas del pop-rock granadino Lagatija Ncik y Los Planetas. Se intuía trascendencia y así pareció ser con las dos primeras canciones con Soleá aun entre bambalinas. Anotnioa Arías canta "En un sueño vinieste" y Jota se supone que hhizo lo mismo con "Decadencia" mientras Eric Jimenez concduce desde la batería, hasta ahí bien, pero en las canciones de "Encuentro", con Soleá ya en escena la magia no acaba de aparecer... el muro sónico de loEvangelsitas no parece enganchar con la voz de Soleá que trata de imponer su imagen en un ambiente de luz que surge de la oscurida. Antonio y Eric, la base rítmica se empeña pero el resto de la banda parece ausente. Los destellos de hipnosis y emoción apaarecieron, pero con cuentagotas... una sencación agridulce.

Momento para los escoceses
Belle & Sebastian otra
de las actuaciones más esperadas. Los de Glasgow no decepcionaron a sus
seguidores en una actuación en la que recorrieron buena parte de sus
discografías de todo los tiempos, el repertorio casi no varió del que vimos en
el
Low
Cost hace tres semana ("Expectations" fue la sorpresa) y tampoco
aquí faltó el habitual show con el público en el escenario y el baño de
masas que se da Stuart Murdoch entre las primeras filas. Se les nota en forma y
con ganas y no escatimaron de nuevo en traer músicos para los arreglos de
viento y cuerda, cuidando hasta el detalle las canciones más minuciosas.
Divertidos, amables, entrañables... como siempre, se mire por donde se mire.
De las cenizas de Sunday Drivers surgen
Mucho. Los
toledanos ofrecieron buena parte de su segundo disco "El Apocalipsis según
Mucho" con el que consiguieron enganchar con un público bastante numeroso
que se movió más por la curiosidad que por el compromiso con la banda.
Comenzaron quemando cartuchos como "Motores" y aun así mantuvieron la
intensidad hasta un final de concierto más psicodélico con "Sustancia
fundamental" y "Más feliz sin la televisión". Salieron indemnes
de un escenario y una hora punta.
Loquillo, que celebraba el 30º aniversario de
"El Ritmo del garaje". Hace ya años que deje de ser adepto (más por
sus intervenciones públicas al margen de lo música como opinador oficial) por
lo que la curiosidad... y esta crónica, fueron el principal motivo de
presentarme allí (en lugar de descansar de la larga jornada). ¡ Mereció la pena
! el Loco mantiene intactas sur efectivas armas en el escenario... vestimenta,
gestos, poses, aforismos lapidarios... siguen funcionando. Orgulloso
"frontman" que cuida todos los detalles: lo que dice, cuando lo dice,
cuando viene o cuando se va... al final te atrapa con su parafernalia. En lo
musical, estar rodeado de tres experimentadísimos guitarristas: Igor Paskual,
Josu García y Jaime Stinus, le facilita bastante, pues no es todo imagen,
también buena dosis de rock guitarrero.

Primera parte con repertorio post Troglodita con "Rock&Roll
actitud", "Línea clara", "El hombre de negro"(Johnny
Cash), "Feo, fuerte y formal... intercalando algún clásico "El
rompeolas", "Carne para Linda", "La mataré" donde el
público se vuelca definitivamente. En la recta final Loquillo anuncia que va a
invitar a algunas personas a los que "El Ritmo del garaje" les cambio
la vida (sic), descartando con su comentario gente de su generación, aparecen
invitados que no estuvieron a la altura. Primero un bastante intimidado Ramón
Rodríguez (The New Raemon) para cantar "Barcelona Ciudad" de la
que no se sabía la letra, después Antonio Luque (Sr. Chinarro), se supone que
cantó "Rock & Roll" Star pero se dedicó a pasearse de forma
patética por el escenario a no se sabe que... ¡ hasta el Loco le tuvo que
acercar el micro para que cantara ! Sólo Miguel Rivera y Javi Vega de Maga
dieron la talla en su intervención en "Pégate a mí". El desaguisado
que supuso este mal karaoke lo solventó Sabino Méndez (solventadas ya sus
diferencias con Loquillo) que subió con su guitarra par interpretar "El
ritmo del garaje" y "Cadillac solitario". Un concierto que comencé
en la tranquilidad de las filas de atrás par acabar saltando en las primeras
filas. Una de las sorpresas más agradables de la presente edición.

Los gallegos
Triángulo de Amor Bizarro presentaron
"Victoria mística", y al igual que dos años antes en el mismo
escenario no acabaron de dominar el ruido Son un grupo de guitarras saturadísimas
que controlan en estudio pero que en los directos se les va de las manos. Vale
que las voces estén en un segundo plano y el muro sonido sea su principal,
baza, pero de ahí a que no se entienda nada de lo que dicen... sólo cuando
canta Isa se entiende algo de las letras. Eso si a intensidad no les gana nadie
y consiguieron dividir al respetable entre los que lo bailaron todo de forma
irreductible y los que fueron desfilando... y eso es valorable.
Klein
que lograron mantener a la afición con una buena base de ritmos electrónicos
bailables y bajo contundente, si le añadimos una voz femenina arrebatada y luminosa
se explica que nos fuéramos de allí hasta escuchar canciones tan exultantes y
pegadizas como "Beat by beat"
Acabamos esta larguísima jornada en la carpa con los madrileños