31 marzo 2010

KITTY, DAISY & LEWIS (30-3-10) Joy Eslava - Madrid

Apenas han pasado cuatro meses desde su anterior actuación en este mismo local de la peatonalizada calle Arenal, y ya están aquí de nuevo. Esta vez con una expectación mayor, y con lleno absoluto de un público de pelaje diverso; rockeros auténticos entrados en años, buenos aficionados no adscritos exclusivamente al género, teenagers más de estética que de vocación dispuestos a lucir "tatoo" y vestidos para la ocasión, curiosos atraídos por todo lo que está generando el trío de hermanos londinense, ...

Lo que están generando Kitty, Daisy & Lewis es un abanico de sonidos "retro" de los 50' con el baile como constante. De ese modo, muestran un dominio absoluto de los diferentes estilos: mucho rockabilly, boggie woggie, blues del delta, ska primitivo... algo de swing, hillbilly, jazz... hasta una canción a capela entre hermanas para empezar, que mostraron de entre las composiciones de su primer disco homónimo de hace dos años, y de entre múltiples versiones de clásicos de los géneros referidos (sonidos de inimaginable asimilación para este trío de hermanos que no pasan de los 20 años...).

El caso es que no estaban solos, ya que ahí estaban los Durham al completo, con el padre Graeme en la guitarra acústica y la madre Ingrid al contrabajo, (músicos profesionales y auténticos mentores y guías de sus hijos) llevando el "tempo" de la actuación como si fuera una milimétrica orquesta (el padre se parece incluso a Michael Nyman).

Esta calculada interpretación no fue obstáculo para la diversión, ya que si bien las guitarras y teclados sonaron perfectos pero sin sorpresas, el contrabajo y la primitiva batería de Daisy y sobre todo la armónica y el vozarrón de Kitty fueron las que aportaron calidez a las composiciones. También la trompeta del jamaicano Eddie Thorton (único miembro externo a la familia) que ofreció matices distintos... menos esperados, tirando por los caminos del ska más duro. Además el constante intercambio de instrumentistas e ir y venir de instrumentos (banjo, ukelele, acordeón, ...) no dio pie al despiste.

En una hora (en la que por el escenario pareció sobrevololar Elvi, pero también Dylan) ya habían gastado notablemente todas sus armas, pero para alargar media hora mas se había hecho necesario antes tirar de las apariciones de Eddie Thorton y un final un tanto alargado con solos demasiado estándar por parte de cada uno de los hermanos. Eso si en las filas traseras y laterales hubo bailes ¡ hasta casi la voltereta !

Perfectos en la ejecución estilística, eficientes en los instrumentos, cálidos en ocasiones... sólo faltó algo de soltura, dejarse llevar por el punto de locura que tiene la música que defienden... algo de aporte personal realmente, para que, de sobresaliente "revival", se eleve en algo grande dentro del rock.

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