21 julio 2009

THE DECEMBERISTS - The hazards of love (Rough Trade)

Atención a este nuevo disco de los de Oregon, la banda capitaneada por Colin Meloy no sorprende con un disco conceptual en la mejor tradición de las operas rock de los 70', esto es canciones que se encadenan por medio de breves interludios, historias que evolucionan a través de las distintas canciones, momentos épicos, momentos líricos, mucha orquestación...

Lejos quedan las canciones sencillas de sus primeros discos, y aunque ya en su anterior disco "The Crane wife" (2006) aparecieron algunas piezas bastantes extensas en minutaje y de tono épico, es en este "The Hazards of love" donde encontramos sin tapujos dichas referencias.

Un disco extenso (cerca de una hora, que narra una historia de amor con aires de cuento medieval entre William y Margaret arropados por personajes secundarios (la reina, el malo...), en que cabe destacar el tratamiento de las voces, pues se diferencian para cada uno de los personajes. de la historia. Así el propio Colin interpreta las voces masculinas y Becky Stark (Lavender Diamond) y Shara Worden (My Brightest Diamond) las femeninas, logrando sobre todo estas últimas, matices que consiguen que te enganches a la historia, aun cuando tu inglés no sea avanzado.

Musicalmente, al margen del tratamiento de la voz, el disco transita por una especie de folk-rock progresivo con infinidad de buenos arreglos de piano repiqueante y teclados abrasivos además de incursiones de guitarra con unos sorpresivos riffs que rayan el heavy. Recuerdan los primeros a parajes sonoros de Pink Floyd, y los segundos a estallidos guitarrísticos de My Morning Jacket.

La primera parte del disco se abre trepidante, te engancha a la primera: "The hazard of love 1", "A bower scene", "Won't want for love" y "Hazards of love 2" te atrapan realmente. Hasta la mitad del mismo, la tensión se mantiene alta con canciones como "The waiting comes in waves / Repaid" o The Rake's song" pero... aunque es un disco que hay que oir de un tirón, a partir de ese momento cuesta seguirlo , se hace cansado llegar hasta el final (aun cuando pongas de tu parte), por la reiteración de melodías en algunas fases y por su extensión. Cuesta digerirlo entero.

Aun así, el riesgo de este disco de múltiples epítetos (solemne, trascendente, ambicioso, pretencioso pero sobre todo bello e intemporal), obtiene recompensa... entre ellas la controversia, pues es un disco que cuesta aceptar a los seguidores fieles y en cambio gusta y acerca a la banda a los no iniciados.

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