31 enero 2008

NACHO VEGAS & CRISTINA ROSENVINGE (26-1-08) Neu! Club- Madrid

Esta vez si, tuvo que ser la pareja de moda del pop español la que consiguiera llenar hasta reventar una sala de tamaño medio en la capital. Expectación por comprobar si las canciones grabados para el disco "Verano fatal" resultarían igual de efectivas en directo. El público, en mayor número de del asturiano que de la madrileña aunque entregados a esta última (más por su figura que por su música), dictaminó que sí, que todo bien..., y si..., todo bien, pero funcionó más por individualidades que por conjunción.

Muy bien Cristina al piano y voz, aunque en algunos momentos las guitarras sonaran más que sus susurros, parecía más concentrada y metódica a lo supuestamente ensayado. Nacho con la guitarra se mostró más disperso, con aire despreocupado y frívolo a veces, dispuesto a la improvisación. De él fueron los fallos de compenetración lógicos en estas colaboraciones temporales, pero los "fans" estaban entregados al "divo" así que se le perdonaba en forma de aplausos.

Fueron alternando las canciones de "Verano Fatal" con canciones propias. Entre el ronroneo general, Nacho Vegas consiguió momentos íntimos y emotivos con las suyas "Canción de Palacio#7", "Días extraños" y "La Plaza de la Soledad" (aquí la improvisación salió bien con una "intro" a petición popular de "Blanca"), que funcionaron más por lo que son que por la interpretación que de ellas hizo.

Cristina en la segunda mitad de la actuación hizo sin embargo lo contrario. Bien por el riesgo, pues hubiera sido fácil tirar del repertorio habitual de su etapa con Los Subterráneos (de esta etapa solo "la deliciosa "Días grandes de Teresa") para disfrute del" karaoke" general. Riesgo poco recompensado por el público aunque efectivo. Logró elevar el listón del concierto con canciones de su etapa neoyorkina y pudimos escuchar guitarras más enérgicas y hasta toques feroces en su voz. De lo mejor, por inesperado además. Lástima que tenga todavía que cargar con el lastre de sus canciones de juventud, prejuicios que hacen que no se valore como debieran una carrera coherente y muy interesante en sus últimos años. Los piropos desafortunados y a destiempo para la chica guapa intrusa en el "indie". En fin...

El único momento en que las individualidades se acercaron, fue en "Verano fatal", interpretada a dos voces, el resto de canciones del disco, se las repartieron igual que en el mismo, (ver crónica en este mismo blog mes de diciembre) sin más sorpresas, la única "La distancia adecuada", nueva canción que interpretó Cristina, de nuevo, y que desgraciadamente, según explicó, no llegó a tiempo para el disco.

Abrió la "velada en el limbo" el vigués Abraham Boba, para mostrar su estreno discográfico de nombre homónimo. Se presentó con una valiente formación de batería, bajo viola y piano para acompañar su guitarra (acústica principalmente). Funcionó bien en algunas canciones, en otras menos, sobre todo en las que las letras-historias requerían mayor atención como en el caso de "Las hermanas Sánchez", su historia-canción más lograda.

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