Producción
británica dirigida por el actor joven actor y con guion propio, que tras estrenarse con un
cortometraje hace un par de años , hace lo propio ahora en formato largo con
esta película que cuenta el día a día de un joven sin hogar, sobreviviendo como
puede desde su marginal situación. Nada se sabe del pasado del protagonista,
salvo su adicción al alcohol y las drogas, pero no la causa personal que le ha
llevado a dicha situación. Su lucha se convierte en un constante círculo
vicioso, en el que se alternan momentos de esperanza y lucidez, con otros en
los de recaída emocional y psíquica.
Una película
en la mejor tradición del realismo crítico social británico con la mirada
puesta en Ken Loach, aunque aquí, el aspecto formal se muestra desde un enfoque
diferente, en sintonía con un halo contemporáneo que conjuga imágenes oníricas
e imaginativas, que matizan la narración desde una perspectiva un tanto
postmoderna, aunque sin desviarse del objetivo último de la historia, denunciar
mostrando sin más explicaciones.
Es por eso
que podría definirse como una especie de realismo sensorial, pues las emociones
no las provoca solo la rigurosa realidad, sino también un componente externo a
ella, algo que brota mágico desde el interior de la mente inestable, del
protagonista, que le lleva a realizar actos poco o nada comprensibles, y no
solo en los momentos más complicados, sino en otros de aparente
estabilidad.
Cruda en su
naturaleza e incómoda en algunos aspectos y con un lenguaje propio que le aleja
de tópicos condescendiente, pues muestra una realidad muy natural, en la que
los contrastes emocionales están muy bien planteados y sobre todo enlazados.
Las escenas de jovial alegría colectiva y las de aislamiento y desesperanza individual,
penden de un fino hilo que su director maneja con maestría para mantener la
atención y empatía en el desdichado protagonista.
Los
personajes secundarios adoptan un interesante papel, desde los marginados con
causa o concienciados, hasta los que no abandonan el sistema aferrados a un
trabajo y sueldo precario y sin futuro, pues sin pretenderlo son modelo de cómo
proyectar la negativa situación de una manera eficaz para que sus vidas no se
vayan al garete, gestionando sus vidas como no es capaz de hacerlo el
protagonista… desalentadora, pero sin artificios ni artimañas.

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