No
hace un año aún desde que en la misma discográfica presentaron On the
Intricate Inner Workings of the System, y del dúo de Gales formado
por Sam Willmett y Tilly Harris ya tiene nuevo trabajo… similar
en exuberancia
e incontinente instrumentación con los estribillos repitiéndose hasta la
saciedad. Una inclasificable montaña rusa con momentos desquiciada y mareante
“Twiling in the Middley”) de desenfreno pop que igual suena a glam-rock
marciano “Living in the Rock” que a new-wave histérica “Young Reader”, pero
siempre extrovertida y desbordante en sus melodías “Jealous
Boy”.
Un
colorido torbellino de art-punk despiadado que se desata y culmina por todo lo
alto con las voces en su máxima expresión coral remitiendo tano a los B52’s
como a sus coetáneos Bodega en “How to be a Confidante” o en la irónica “The
Sound of Communism”. Son además capaces de adentrarse sin resbalar, por sendas
sonoras progresivo- psicodélicas, a base de un minimalismo peculiar en el que
las voces y coros no permiten del todo expandirse hacia galaxias alejadas de la
brillantina pop, como en “Blame Me” y arriesgarse por autopistas en principio
ajenas a su propuesta con un doble guiño a Las Ronettes y a los Beach Boys en
una misma canción “Beep Boop Computers” o acercarse al folk en su versión más
adulterada “Muck (Very Human Features)”.
Un parque temático que recicla rasgos muy humanos como indica su título para hablar desde un punto de vista surrealista y sarcástico de la angustia existencial y la búsqueda de sentido a una vida en la que el ruido oculta la esencia. Contado todo ello desde una nada seria irreverencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario