18 mayo 2013

VÍCTOR SÁNCHEZ - Yo quemé a Gram Parson (El Egipcio Records)

Revelador título el de este granadino de adopción, ya que aunque nacido en Cataluña lleva muchísimos años con la guitarra a cuestas secundando a otras bandas y proyectos de la ciudad... en los desparecidos Del Ayo o actualmente con Jena Paul (Raúl Bernal) y Lapido  de cuya banda es pilar básico en sus últimos discos y en sus giras en directo.

Es el momento de dar el salto y de cambiar de plano, pasa a ser protagonista y de pleno con este estreno en que prácticamente se lo hace todo, composición producción, edición... eso si, acompañado en lo musical de musicos-amigos: Antonio Lomas y Miguel López (Lori Meyers, Grupo de Expertos Solynieve) en batería y bajo y Raúl Bernal (Lapido, Jean Paul, Grupo de Expertos Solynieve) en teclados, además de las colaboraciones de  Popi González (Lapido, Los Ángeles) y del propio Jose Ignacio Lapido. Todo queda en casa, todos se conocen  y eso se nota en este disco que suena sencillo, compacto y con momentos para cada instrumento.

Es un estreno de seis canciones, más que suficientes para presentarnos un imaginario sonoro que bebe del folk-rock de décadas pasadas con ciertas dosis de psicodelia y pop clásicos, y que muestra un compromiso lírico de forma precisa y personal que bebe de la mejor tradición de los "singer-songwriters" 

Seis canciones que dejan con ganas de más y que consiguen que vuelvas al principio una y otra vez. No hay relleno en los veinte minutos de duración que se abren con una excepcional "El rescate" donde se conjugan con maestría las cajas y charles de la batería junto a unos despuntantes teclados que se sofistican según avanza la canción. Es una canción que se mueve entre la costa oeste sesentera norteamericana y el espíritu del sur peninsular donde no faltan evocadores coros... los mismos que abren "El contrato" donde el punteo cristalino de guitarra cede ante el teclado en un estribillo que emerge como épica pop aderezada por las teclas del melotrón.

Con "Níscalo" se frena la euforia para adentrarnos por los terrenos más oscuros, aunque de nuevo sale el sol a base de teclados y algo parecido encontramos en "Una razón" que comienza lúgubre con la acústica como protagonista pero que se despereza con el piano, el melotrón y un torbellino de guitarras eléctricas. "Entre hilos" es otra fantástica canción que juega con la realidad y ficción... con la vigilia y el sueño con un piano y unos arreglos muy pop en su versión alternativa noventera.

Para terminar una estremecedora  "De la paz" dónde la voz y acústica son protagonistas únicas, en esta especie de redención dylaniana donde Víctor parece exorcizar penas de amor...   Composiciones en las que destacan melodías y estribillos pero donde se imponen las historias que partiendo de un punto evolucionan  por distintas vías: la nostalgia, la esperanza, loa anhelado, lo cotidiano...


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