04 mayo 2013

LAPIDO - Formas de matar el tiempo (Pentatonia Records)

Séptimo disco en solitario del que fuera guitarrista y principal compositor de 091 (seminal banda de rock en los 80')... ¡ y de nuevo sobresaliente ! Otro puñado de canciones redondas sin salirse de "su" guión habitual: guitarreo de rock clásico ya sea en eléctrico o en acústico, melodías de voz desgarradas o pausadas según momentos... y sobre todo esa cadencias rítmica y melódica que imprime de forma tan personal a cada una de las composiciones.

El paso del tiempo, el desencanto tibio, la protesta sutil o las relaciones personales más o menos difusas... o más o menos evidentes, enganchan a la primera ya sea en forma de medio tiempo acústico o en forma de estallido eléctrico. Si a ellos le añadimos unos esmerados arreglos... consigue hacer hace sencillo el difícil arte del rock

"Un día de perros" se despereza con un piano y coros que arropan al estribillo eléctrico para convertirse en una canción notable... como las siguientes ""Muy lejos de aquí" un excelente medio tiempo entre la esperanza u la zozobra que evoca lugares distantes y evasivos pero relaciones esenciales y cercanas, también sigue esa línea "Cosas por hacer" pero antes aparece "Cuando por fin" que comienza con un riff "stoniano" auténtico para evolucionar en un estallido de guitarras fulminante que vuelve para finalizar de forma exuberante por los mismo derroteros.

"40 días en el infierno" es una árido y descorazonado viaje al fondo del alma... del que salimos con "No hay vuela atrás" y "Desvaríos" donde los aires folk están aderezados con el espíritu meridional del granadino. Espíritu que aparece también en "Está que arde" aunque aquí transitando las sendas más bluseras.

Entre ambas se cuela "La ciudad que nunca existió" un ¡ brutal arrebato de rock con mayúsculas ! uno de esos cantos a la camaradería en los bares... para finalizar "Al azar", un embriagador epílogo en el que se hacen protagonistas el piano y unos minuciosos arreglos de cuerda que te dejan entre las sombras y los sueños. A la sombra del público mayoritario pero haciendo soñar a una minoría de degustadores de canciones sin etiquetas, rock de siempre y para siempre y el granadino a lo suyo.


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