13 abril 2013

NICK LOWE (10-4-13) Joy Eslava - Madrid

Nick Lowe, el otrora "Jesus of cool", se presentó año y medio después de su última gira por el país. Sin disco nuevo que defender, prefirió esta vez prescindir de acompañamiento, las circunstancias mandan y sostener económicamente una banda sin material nuevo se hace poco sostenible, así que apareció fugaz  el sólo en el escenario, con la acústica electrificada y una taza de ¿te? cerca de sus zapatos.

Abrió con solemne sencillez "Stoplight roses" de "Old Magic" su último disco de 2011, del cual rescató además "I red a lot" y "House for sale" canciones de frágil emoción que el público saboreó de forma íntima. Del mismo disco "Sensitive man" una de esas piezas que mejor engancha con lo que hacía el británico durante la "new wave" ochentera y lo que ofrece ahora que es sexagenario en sus discos de la primera década del siglo. Canciones atemporales sosegadas y breves, desnudas en instrumentación pero cargadas de palabras con las que ironiza divertido con el paso del tiempo, las relaciones personales... ¡ reflexiones vitales si ! pero sin ponerse sesudos.

De esta última etapa además de las señaladas ofreció la divertida "I trained her to love me" con onomatopeyas y ruidos vocales incluidos, "Long limbed girl" dónde saco a pasear su elegante vena country de las campiñas (estuvo casado con una de las hijas de Johnny Cash) o la hermosa "Rome wasn't built in a day". Lógicamente no se olvidó de los clásico, "Heart" y "Raining raining" sirvieron de preparativo para  casi por sorpresa la ineludible "Cruel to be kind" recibida con entusiasmo pero sin locura. Hacia el final y en los bises no se olvidó y así lo celebró el respetable, de "I knew the bride (when se used to rock and roll)", "When I wrtie the book" y "(What so funny about) peace, love and undestarning". Repasando con estas dos últimas, sus inicios musicales setenteros en Brinsley Schwarz y Rockplie. Para finalizar no se olvido de su amigo Elvis Costello versionando "Allison".

Una actuación medida en tiempo, hora y cuarto que no se quedo corta, adecuada más bien al formato en el que se presentó. A su faceta de cantante y compositor se unió la de intérprete, con un excelente manejo de las situaciones. Hablando con el público en largos monólogos (alguno un tanto excesivo) y mostrando su agradecimiento a público, teatro, ciudad... y disculpas por su pésimo castellano. Todo un gentleman al servicio de su público.

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