29 abril 2011

FERNANDO ALFARO - La vida es extraña y rara (Marxophone)

Aunque lleva más de 20 años componiendo canciones, ya sea con Surfin Bichos, Chucho o Fernando Alfaro y los Alienistas, es está la primera vez que el albaceteño firma en solitario. No pierde por ello gran parte del imaginario que, con mayor o menor obsesión, le ha perseguido durante todos estos años y que le convierten en referente certero del pop ecléctico. Un clásico con muchas historias aun por contar

- ¿Cuánto tiempo llevamos aquí?, - No lo sé, he perdido la cuenta. Con este diálogo perteneciente a la película "El Ángel exterminador" (obra maestra del cine dirigida por el genial surrealista Luis Buñuel) comienza "La vida es extraña y rara", que se abre con una de las mejores canciones que haya compuesto nunca, "Extintor de infiernos" una de esas historias personales en las que de forma explícita Alfaro nos muestra sus constantes inquietudes vitales... el paso del tiempo, el tiempo malgastado, el amor perdido... lo negro de la vida y la esperanza de la muerte en forma de ángeles, con los que ironiza con humor al referirse a ellos como un juego habitual a lo largo de su discografía. Hasta en la duración de la misma (llega casi a los siete minutos) parece jugar con el desconcierto temporal reflejado en el diálogo inicial.

"El dolor del miembro fantasma" es otro de los momentos espeluznante, se abre en carnes y es de nuevo en el dolor donde Alfaro saca lo mejor de si mismo exponiéndose en primera personal. Son estás dulces tragedias, entre el alma y las vísceras donde encontramos a un artista comprometido consigo mismo, real y sin tapujos. Estas dos excepcionales narraciones íntimas en letra y música justifican por si mismas el disco y se bastan para reflejar el actual estado de Fernando Alfaro (que llevaba cuatro años sin publicar disco). La voz en primer plano y unos intuitivos arreglos, de piano en "Extintor de infiernos" y de percusiones en "El dolor del miembro fantasma" a cargo de Raúl Fernández "Refree" completan ambas canciones que van creciendo en intensidad.

También "El último crooner santo, el último lobo" y "Sin cobertura" canción oculta que no aparece en los créditos, se mueven tamibén por la senda íntima, aunque con rayos de luz más evidentes que en las anteriores.

El resto del disco se mueve por distintos derroteros musicales, explosiones de pop-rock con mas o menos abrasión, coqueteos con con ritmos tropicales, jazzísticos e incluso experimentales poco explotados antes... y es que la producción es lo que diferencia este disco de otros anteriores. En "Teléfono de atropellados" Alfaro se muestra musicalmente irreconocible, con una canción en la que parece que se mezclan hasta tres canciones diferentes, enlazadas con otro tema constante de su universos personal, la vida cotidiana de hijos, pareja y demás familia humana. En cuanto a sonido y arreglos es este el referente del disco.

"Los héroes podridos", "Un viaje largo" e "Himno del caminante kamikaze" fluyen por parajes más amables, medios tiempos con arreglos que las hacen luminosas y estallidos sonoros en forma de estribillos y coros con arreglos de inspiración cinematográficas en forma de epopeya bélica o western. "Hijo de perra" es el momento punk del disco en el que vuelve a estar presente ¡ como no ! el animal fetiche de Alfaro.

"Camisa hawaina de fuerza" y "Gol psicológico" aunque son directas y de fácil escucha (pasto de single), recuerdan demasiado a parajes sonoros ya explotados por el albaceteño y aun siendo gratas, no son las que cohexionan este disco.

Nos encontramos con el mundo habitual de Fernando Alfaro, presentado de forma diferente, arriesga en los arreglos y consigue que oigamos las historias de siempre de otra manera, pero donde realmente destaca es en esas canciones en las que se desnuda hasta las entrañas.

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