16 abril 2011

EL HIJO - Madrileña (Acuarela)

El Hijo es el proyecto en solitario de Abel Hernández. El que fuera componente de los seminales Migala y posteriormente en Emek Bakia, consolida su carrera en solitario con este segundo disco. Después de dos primeros "epes" uno de versiones (más bien habría que hablar de "adaptaciones") y un primer disco "La otra vida" (2007).

"Madrileña" es un conjunto de historias que giran en torno a las diferentes vidas personales que se dan en el contexto de una misma ciudad, donde lo cotidiano unas veces se transforma en triste rutina y otras en esperanzadores desordenes, con el amor, (en sus distintas versiones dañinas) y la soledad, como protagonistas encriptados en un círculo vicioso.

Alejándose (aunque aun presente), del folk intimista de anteriores trabajos, y acercándose al pop más sutil, recrea los diferentes estado de animo de lo personajes que lo pueblan... y también los diferentes ambientes urbanos, gracias al minucioso trabajo de arreglos de la mano del productor de este disco Raúl Fernández "Refree", sibilino en todo tipo de teclados, cuerdas y vientos que fluyen sin casi hacer ruido a lo largo de las canciones. Soberbio.

Abre el disco "Siempre ella", donde con aire ciercense se cuelan ráfagas de arreglos de vientos que dan a la canción un aire fantasioso e irreal. Le sigue "La palmera" se nos muestra con ritmos y arreglos juguetones, entre las percusiones de un Tom Waits suvaizado y los experimentos de un jazz leve. Después "A Belén" donde volvemos con los aires circenses con unos trombones muy presentes.

El disco fluye por los terrenos más amables con "Los naranjos", "El hada de los dulces", y "Llama, carbón, nube, vapor", par aa continuación transitar las sendas del riesgo. "Quebradizo y transparente (madrileña) es una canción a tumba abierta, en el que los conflictivos mundos de los personajes que aparecen ella, llenan de intensidad la misma, de ahí que no se haga necesaria más que una guitarra acústica arpegiada como acompañamiento a la voz. Relato largo sin concesiones a estribillos en la mejor tradición de las historias más oscuras de Nacho Vegas o Corcobado. Esta canción por si sola cohexiona el disco y se hace imprescindible.

Después siguen las sorpresas con "Por si Charlie Pace no pudo acabarla", de nuevo con el arpegio como protagonista, pero con algunos arreglos esta vez, se adentra por las vías indefinibles del folk progresivo y minimalista, con estructuras repetidas y crecientes que te meten en una espiral rota por un final de tenue esquizofrenia.

"Baladí balada" es otra sorpresa disonante en sus arreglos, pero de estructura sencilla, con clara referencia a "Vainica Doble"y para acabar "Toda la noche nevando" otra canción para recordar, en la línea de la que da nombre al disco, pero huyendo del desasosiego de esta. Se impone una fría intimidad aunque arropada de cálidos arreglos.

De primeras, enganchan las canciones por sus historias, pero en siguientes escuchas, al describir los mil y un matices en los arreglos, el disfrute es máximo.

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