28 febrero 2011

CORCOBADO - SR CHINARRO (25-2-11) Rock Kitchen - Madrid

Dos pesos pesados, de distinta generación pero conectados por una personalidad compleja, larga y tortuosa carrera artística y canciones de imprescindible inclusión en una discoteca que se precie de tener lo mejor de en cuanto composiciones en castellano, se dieron cita en la nueva andadura de ésta que fue mítica sala Universal durante los 90' ahora reconvertida en Rock Kitchen en la misma calle Fundadores.

Corcobado apareció con la banda que le ha acompañado desde que editara hace año y medio "A nadie". De riguroso y habitual negro aparecieron Susana Cáncer (teclado), Fino Oyonarte (bajo), Jesús Alonso (batería) y Juan Marina (guitarra), que se mostraron metódicos y sobrios hasta el extremo, al servicio de un Corcobado cada vez más asentado en su papel de introspectivo "crooner" de mirada fija al frente. Sin estridencias, atrás quedaron las actuaciones de salvajismo histriónico con desparrames en que la violencia se percibía en forma tanto sónica como física. Adiós a las guitarras tormento... fueronz menos los momentos de distorsión de guitarras, aunque las hubo.

Comenzó acertado con "Desde tu herida" un clásico de los tiempos en que empezaba carrera en solitario y estrenaba "Agrio beso" en este msimo lugar, para continuar con la reciente aun "La canción del viento" y tla odavía actual "Orquesta de perros". A continuación el momento de delirio guitarrero y psicodelia ruidista con "En el coño del mar" y "Losing touch with my mind" de Spaceman 3 una de las versiones que parecerán en su próximo disco que será de versiones "Luna que se quiebra".

A partir de ahí dos opciones, tirar por el camino del ruido y las canciones que le pedía un auditorio fiel pero moderado en excesos (en los 90' un concierto de Corcobado era peligroso para público y músicos) o atacar caminos más arriesgados. Optó por lo segundo por lo que la actuación se tornó difícil ya que presentó versiones nuevas en tono intimo y reposado, desde dento y sin tapujos, creíble... sin embargo "Le poinçonneur des lilas" de Serge Gainsbourg o "Te estoy queriendo tanto" (composición de Manuel Alejandro que popularizara Raphael) no parecieron tener una respuesta más allá de la neutralidad.

Para finalizar "A nadie" y la única concesión a peticiones (aunque fija en el repertorio actual) "Caballitos de anís" que se ha convertido en una más ¡ y son ya tantas ! de las imprescindibles en directo. Con ambas el respetable se reactivo, ¡ y es que había ganas ! hasta llegar al bis en que el Sr. Chinarro apareció con la acústica para interpretar "¿Por qué estoy tan triste?" con el que se puso fin a una actuación que fue algo decepcionante para los más intereados por el mito pasado, pero intensa para los degustadores de una carrera en constante evolución, que pisa diferentes territorios, a veces resbaladizos... pero ¡ en presente !

La noche la abrió Sr Chinarro, únicamente con la acústica al hombre, por lo que más bien habría que referirse a Antonio Luque, ya que sin banda añadida, las canciones adquieren sonoridades diferentes. Apareció con nuevo "look", pobladísima barba y greñas canosas, vaqueros y camiseta, ambos... desaliño y desaguiso por bandera.

Con un repertorio extenso en calidad, recordó canciones de sus dos últimos discos "Ronroneando" (2008) y "Un mundo según" (2006), esas en que el ingenio, la ironía y el doble sentido no riñe en la complejidad sonora de antaño, sino que brilla y en la sencillez, por eso quizá en este formato acústico, podemos percibir más directamente el talento compositivo del sevillano.

Así en hueso y sin piel, con reposo, se cuecen imperecederas "El Cabo de Trafgalgar", "El lejano oeste", "El rayo verde", "Del montón", "Los Ángeles" o " El alfabeto morse" netre ellas canciones de lo que será su próximo disco Sr Chinarro: Presidente, entre las que destacaron "Babieca" y "Vacaciones en el mar" algo más que otras como "María de las Nieves"o "San Borondón"

Entre canción y canción derrochó de nuevo originalidad con sus inagotable comentarios... acidez mordaz sólo apta para los cercanos a sus solapa, eran escuchados con igual interés que sus composiciones.

Con el respetable sin embargo, ocurrió algo parecido que con Corcobado, a muchos parecía hacérselas duro escuchar al Chinarro de otro modo, sin banda, y es que bien arropado realmente ha conseguido moverse sin dificultad entre estructuras, melodías de guitarra, estribillos, coros y arreglos pop, pero otros disfrutaron apreciando al artista sólo en el taburete, ahí donde las canciones pasan la prueba y las de su repertorio se mostraron... no sólo sin trampas sino reforzadas.

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