Asistir
a un concierto de los de Brooklin es siempre una estimulante caja de sorpresas:
no repinten repertorio, alteran el orden lógico de lo que se supone es la
presentación de un nuevo disco, incluyen arreglos diferentes en las canciones, recuperan
algunas olvidadas e incluyen versiones de artistas ocultos a reivindicar…
provocando incluso en los seguidores más avispados dudas sobre cual es tal o
cual canción, algo parecido a lo que sucede
con Jeff Tweedy, y eso tan valorable, se ve muy poco en los encorsetados
repertorios de directo de las bandas actuales.
Lo
consiguen gracias a un repertorio amplio y muy variado, además de una
mentalidad abierta y siempre en ebullición ¡no paran de componer! juntos o por
separado, lo que les permite hacer realmente lo que quieren y como quieren,
pues su versátil pericia instrumental también se lo permite. Como así ocurrió
en el inmejorable escenario del Botánica de la Complutense, tras los últimos y
oblicuos rayos de sol que definitivamente se ocultaron cediendo espacio al
crepúsculo en el inicio de su actuación.
Fueron
presentados de forma grandilocuente, pero ellos se agruparon bien juntos delante
del escenario, como una péquela familia dispuesta a pasar una agradable noche
junto a la hoguera. Les sobró escenario, pero no auditorio, aunque las gradas
altas no llegaron a ocuparse y así es como casi sin hacer ruido comenzaron a
ritmo de animado medio tiempo country con «Bloom» una vieja canción nunca
publicada firmada por Adrianne Lenker y
Buck Meek cuando aún no se había formado la banda, para continuar por similares
tonos acústico con la poco conocida «Born For Loving You» cara B del single
cuyo reverso principal incluye «Vampire Empire» que sonó a continuación, para
solaz de un público que la celebró con respeto y admiración, y que sonó más distendida,
y a la vez distorsionada, que el original en estudio.
La
quebradiza voz de Lenker volvió a emocionar, siempre en el límite de la fractura
en «Shoulders» y «Not» que evolucionó hasta estallar en tormentoso ruido
eléctrico a lo Wilco, para continuar con un par de nuevas canciones «Mr Man»,
soberbia con su distorsión y afilado riff, su momento más rockero de la noche
con un aire new wave muy Pretenders… o Patty Smith cuando se acelera, y
«Forgives The Dream» más delicada e introspectiva.
Incomprensiblemente,
ni rastro de las canciones de su último trabajo, el fantástico Double Infinity (4AD 2025), hasta que
apareció «Incomprehensible» que sonó aún más ralentiza y con diferentes
arreglos que la original… y ahí se acabó la presentación del mismo, pues hasta
el final se fueron alternando canciones de aquí y de allí, como «Certainty» y «Simulation
Swan» que embaucaron con sus cadencias templadas y envolventes; junto a algunos
clásicos infalible «Shark Smile» trotona y emocional o la exaltación melódica y
eléctrica de la imperecedera «Masterpeice» para finalizar un bis que comenzó
con «Changes» que sonó minimalista en su ritmo folk, despojada melodía y
conmovedora voz.
Canciones
que se alternaron con más sorpresas: en forma de versión «Leave The Light On»
del compositor de blues folk norteamericano Chris Smither que tuvo cierto
reconocimiento en dicha escena en los 70’ y con más inéditas no necesariamente
nuevas, en el mismo tono folk y progresivo«Space
and Time» y «Christmas Day», junto a una canción del repertorio en solitario de
Adrianne Lenker «Red House» otra pieaza que desde lo más íntimo explota en
conmovedora extroversión ruidista, y es que… sin altisonancias, desde lo
sencillo, logran situar los extremos sonoros en el mismísimo centro de las
emociones compartidas. En estado de gracia.



No hay comentarios:
Publicar un comentario