Albert Segura, la mente pensante de este
proyecto, consolida la base cimentada en su anterior trabajo Foscor -publicado hace un año- que
evolucionó desde la electrónica suave de psicodelia fría en inglés de sus
inicios, a un rock motórico y oscuro de psicodelia cruda en castellano. Ahora y
en la misma lengua, estira, tensa y retuerce los sonidos citados hacia las
profundidades, lugar donde se confunde lo terrenal y abisal en forma vítrea.
Terreno denso e incomodo para la voz, que se arrastra oclusiva y alargada como
eco en la caverna, para -como otro instrumento- generar contrastes entre
atmósferas que buscan salir a la superficie. Aquí manda lo orgánico ¡claro! y
de la corteza terrestre entre coladas de lava psicodélica y post-rock recalentado,
emergen seísmos abrasivos «Cartas a la Virreina» o «Vampiros» en la geodesia de
los Doors y Pink Floyd y vulcanismo extrusivo «Te maldigo» o «Montañas» en
sintonía con magmas ibéricos recientes: Nudozurdo y el Undestruktion. Miren
donde pisan.

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