
El proyecto de Miguel González se mueve por terrenos intermedios, algo de emocore, donde la balanza se desnivela más hacía la melodía que hacia el hardcore... algo de postrock, dónde la densidad de los ritmos se mezcla con los silencios... algo de pop de guitarras limpias y energéticas... Terrenos difuminados que crean ambientes cercanos a veces, crípticos otras, pero que envuelven siempre con sutileza.
Esto es lo que mostraron en directo los madrileños armados con lo básico: guitarra, bajo y batería, en canciones como "Pequeño parlante", "Risa loca", "Liberado" o la que da nombre al disco, aunque sorprendieron en otras haciendo estallar las guitarras, tirando de efectos... en definitiva haciendo rock guitarrero, recurso con el que lograron dar otro matiz a las canciones. ¿Será la línea a seguir?
Tocaron algunas canciones nuevas y alguna de su au primer Ep. como Nana (desde la distancia), una canción que define a la perfección lo que es esta banda. Ritmos de batería precisos y líneas de bajo sugerentes al servicio de una voz con un toque de épica contenida y arropando las variadas melodías de guitarra. Sencillos, breves, concisos... y sin hacer ruido.