27 abril 2007

RICKIE LEE JONES - The sermon on exposition boulevard (New West Records)

Nuevo disco ( y van...) de esta ilustre californiana de adopción que, si en el anterior disco dirigía su mirada crítica a la figura de G. Bush Jr, en este se centra la atención en la figura de... ¡¡¡ Jesucristo !!!. Tranquilos, su pasada vida de excesos no ha perturbado su juicio como para acabar grabando un disco de telepredicación.

Más bien lo contrario. A partir de un libro de de Lee Cantaleon "The word" en el que se revisa e interpreta la palabra Cristo, Jones a elaborado su particular visión; una especie de superhombre adaptado a los tiempos modernos en "Elvis Cadillac" lo mismo viaja en el lujoso coche de "la pelvis" que se muestra en forma de otra estrella del rock, Janis Joplin.

Así contado, parece que de este batiburrillo sólo obtendremos pesadumbre y confusión. Totalmente incierto. A lo largo de cada una de las canciones no encontramos más que gratas sorpresas en forma de energía, unas veces contenida "Lamp of the body" otras desgarrada "It's hurts" , tensión y emoción en diferentes formas.

Para empezar cautivadora y excepcional "Nobody knows my name" una especie de premonición personal vestida con una minimalista guitarra que progresa quebradiza hasta estallar con la voz. En la oscura y audaz "Tried to be a man" la voz, cambiante en cada una de las composiciones, se acerca a los límites de la ronquera-susurro a lo Tom Waits del que también se dejan ver las guitarras viciadas del que fuera durante un tiempo su compañero de dañinas andanzas (perfectamente equilibrada con unos coros dignos de Mick Jagger en tiempos remotos).

Momentos oscuros y despiaddos en "Donkey ride" aspero recitado de voz tartamudeante y ritmos indescifrables. En la tormentosa y genial "Road to Emmaus" pareceria que Neil Young se pusiera a experimentar con cuerdas de guitarra al borde del desafinado.

"Fallig up", "It's hurt", "Circle de sand"o"Elvis cadillac" se muestran directas y esperanzadora, ¡ crudas pero brillantes ! y "I was there" es un delicioso epílogo a un disco excelente, lleno de una tensión que no se muestra teatralizada sino natural.

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