
Apareció como siempre de negro y con su habitual flequillo, una imagen de irónica seriedad a lo John Cale con el que, al margen de las pintas, le une en cierto modo algunos aspectos de su carrera. Siempre enfundado en proyectos colectivos aunque no en segundo plano sino aportando composiciones y estilo propio (Demonios tu Ojos, Vamos a Morir y Mil Dolores Pequeños), es ahora donde aparece la verdadera cara de Colis. Con seguridad, cómodo y cada vez más cercano.
Sonaron las nuevas canciones "Dos gramos de tranquilidad", "Hay tanta luz" o "Huye muy lejos de mi" donde nos encontramos el habitual universo sónico colisiano en el que parece que vuelve a tomar presencia más directa la guitarra, más opacas en su anterior disco, de nuevo aquí destellan afiladas en mil formas. También sonaron del último disco una muy ocurrente "Lucy es de escay" sutil homenaje beeteliano y la excepcional "Dylantrópica" homenaje esta vez más evidente a Dylan en un tema que resumen de lo que es actual Colis.

Aparecieron algunas canciones de su anterior disco y se echaron en falta las instrumentales del último en las que se desata la fuerza y energía de movimientos del Colis más sincopado y espasmódico. También, como el protagonista recordó, faltó Marina Radis thereminista y coautora de algunos temas que por falta de espacio en el escenario no apareció, ¡ cosas del underground !
Al margen de la fructífera hora larga de actuación, lo peor fue el contexto de la misma, y no me refiero a la sala, sino a que el concierto se inscribió dentro de un engendro llamado algo así como Nuevos Creadores para rememorar la Movida. Demencial. ¿Nuevo creador Colis? ¡ pero si lleva años creando desde las cloacas marginales de cualquier movida institucional ! Más valdría que se apoyara un circuito musical permanente y se respetaran las pocas salas que quedan en Madrid. Movida promovida por... y a seguir votando. Ni con los unos ni sin los otros.