20 agosto 2024

Enclave de Agua (26-7-24) Soria. THE HARLEM GOSPEL TRAVELLERS - THE BROOKS - THE NEXT MOVEMENT - THE LIMBOOS - HAFA AFROSWEET - THE GRASSLAND SINNERS - CARDELINA - EL GUAPO CALAVERA. Publicado en la web Ruta 66.

The Harlem Gospel Travelers
La jornada del viernes, comenzó pasado el mediodía en el cómodo y sombreado Parque de La Dehesa con el cuarteto local El Guapo Calavera, que ofreció un puñado de historias de vividores y perdedores entre otros personajes a golpe de folk-rock de carretera con violín incluido y guiños a Burning en las letras. Un buen conjunto de canciones en clave de costumbrista western urbano  que dio paso al intimismo folk de aires country de Cardelina. El proyecto de la burgalesa Rosama Abad, arrulló al público con sus envolventes melodías rebajando revoluciones  para afrontar, tras el necesario y campestre reposo, la actuación de The Grassland Sinners. 
 
 
The Grassland Sinners
La banda barcelonesa,  a media tarde, pero aún con el sol peleando entre las ramas, levantó de la hierba a la gente con un aluvión de guitarras setenteras que sonaron psicodélicas y sureñas según les viniera el viento a las canciones. Una actuación qwu egustó mucho y fue muy comentada con «Can’t find my way home» de Blind Faith incluida. La tarde avanzaba pero no decayó, sino todo lo contrario,con la antagónica propuesta de Hafa AfroSweet. Con ellas el funky, reegae, soul y demás ritmos latinos se apoderaron de la pradera con un festín de melodías y percusiones que fueron calando poco a poco entre el entusiasta púbico, para acabar en festiva comunión ente el público y las siete componentes de la banda que se crecieron en un final apoteósico en el que ellas mismas no parecían creerse la que habían liado.
 
The Limboos
Sin apenas descanso, en la fresca rivera del Duero, al final de la tarde y tras la acostumbrada jam sesión, aparecieron The Limboos, la banda gallega afincada en Madrid demostró con su entregada actuación que bien podrían haber estada en el escenario principal que fusionaron su reconocible ritmanblues “exótico” de tintes latinos y caribeños, con sonidos más rockeros e inlcuso funkys a los que imprimaron un marcado y enérgico ritmo propulsado por la batería baqueteada por Daniela Parker como base para las diabluras guitarreras y vocales de un Roy Fontoria elevado a la máxima potencia y con los teclados echando humo… en una de las actuaciones más cañeras que se le recuerdan.
 
The Next Movement
De noche, abrieron el escenario grande The Next Movement. El trío afincado en suiza revolucionó el festival con un aluvión de funk duro y rocoso, en el que su cantante y batería J.J. Fluek se recreó como frontman moviéndose de aquí para allá motivando aún más si cabe a un público con la mecha ya encendida. Vertiginosa actuación marcada además por un bajo y sintetizadores explosivos y una guitarra electrizante. Un monolítico huracán instrumental aliviado por breves acercamientos al hip-hop, soliviantado de nuevo por estallidos cercanos al heavy y algún que otro mantra discotequeros en extenuante y estimulante centrifugado sonoro.
The Brooks
Algo más variados en su propuesta funky-soul fue lo que ofrecieron The Brooks. Una big band que combinó los sonidos citados con influencias del afro-beat, reggae y dub.  Alan Prater en la voz mostró su carisma sin demasiados aspavientos, moviéndose con mucho swing, según la cadencia requerida en cada momento, en una equilibrada actuación de sonidos retros con mucho groove. Apasionada actuación con los metales y percusiones armonizando con energía y elegancia.

The Harlem Gospel Travelers

Cerraron la extensa jornada The Harlem Gospel Travelers con los que el reciento se cubrió de brillantina  y colorido ofrecido por el joven, queer y afroamericano trío neoyorkino en su alegre muestra de góspel contemporáneo y soul vibrante. Un espectáculo vocal e interpretativo en el que sus extrovertidos componentes complementaron su voces, bailes y movimientos sin prejuicios, protagonizando cada uno de ellos su momento de atención… en un luminoso y vivaz espectáculo de reivindicación  religiosa y protesta político-social. Cautivaron con su irresistible  júbilo.

19 agosto 2024

Enclave De Agua (25-7-24) Soria - THE BUTTSHAKERS - TITO RAMÍREZ - DORREY LYLES & MARCOS COLL BAND - DONNNYS BLAKC SHOES - KAMIKAZE HELMETS. Publicado en la web Ruta 66

The Buttshakers

En la pequeña y acogedora ciudad de Soria se encuentra  uno de los secretos mejores guardados en cuanto a los festivales veraniegos, aunque ya no tanto, pues a lo largo de sus diecisiete ediciones, el boca a boca ha logrado convocar cada año a un número mayor de personas venidas de distintas geografías, que unidas al público local ¡todas las actuaciones son gratuitas! duplican la población de la entrañable  “Ciudad de los Poetas” que ofrece poesía en forma de música excelentes propuestas internacionales principalmente ligadas al funky, soul,  ritmanblues y derivados, con atención además a propuestas variopintas, minoritarias y emergentes. 
 
El jueves la ya muy animada sesión vermut, se cerró en el kiosco de la Alameda de Cervantes con Kamikaze Helmet. El  dúo formado por Gabri Casanova en el teclado y Kike Parra a la batería y voz, no necesitó de guitarras para arrasar con un imbatible torbellino de sonidos funky-rockeros de decibelio alto. Ataviados como aviadores dirigieron al público hacia las alturas para hacerlo volar por entre los árboles. Cañeros y divertidos en sus comentarios, pusieron el listón alto para reivindicar un próximo escenario mayor.
 
Donny’s Black Shoes

A media tarde en el idílico y cómodo escenario situado a orillas del Duero y tras la habitual Jam Session destianda a músicos aficionados y espontaneos, apareció el emergente proyecto local Donny’s Black Shoes que preparó la tarde a base de atmósferas jazeras cásicas y neosoul. Con el teclado como principal baza, Daniel López “Donny” repartió protagonismo entre los, como él  jovencísimos músicos que le acompañaron: metales, guitarra y sobre todo la voz de su entregada frontwoman. 
 
Dorrey Lyles & Marcos Coll Band.
La noche en el escenario principal aledaño, comenzó con Dorrey Lyles & Marcos Coll Band. La cantante afroamericana nacida de una familia evangélica, lleva cantando gospell desde que nació, con su propio nombre o en proyectos como Harlem Gospel Singers o Weather Grils. Su vozarrón, potente y sensible emocionó, su físico le exigió amplios descansos en los que, Marcos Coll que le acompañaba a la armónica interpretó con su banda, nada ortodoxas  cumbias y boleros más una muñeira de su tierra de adopción, que por contraste con el soul y ritmanblus,  sorprendieron, aunque desconcertaron al público, que en definitiva, disfruto de un concierto que parecían dos diferentes y antagónicos.
 
Tito Ramírez
Tito Ramírez en la media noche, puso al público a bailar sin freno a base de boogaloo y mambo con un espectáculo interpretativo y visual más allá de lo musical que puso el recinto patas arriba. El anónimo enmascarado, lujosamente trajeado y lleno de brillo, interactuó con bizarros comentarios sobre personajes e historias que pueblas su cancionero. Los Verdaderos Reales, banda que lo acompañaba, le permitieron dedicarse a sus diabluras con la guitarra en los momentos más arrebatadores y psicodélicos, luciéndose  además sus componentes cuando atacaron frenéticos ritmos de jazz latino, con batería y percusión echando chispas junto al teclado. «Yadda-Haddabadoo» con el público rendido a sus pies fue el colofón perfecto.
 
The Buttshakers
Cerraron la primera jornada The Buttshakers que liderados por la feroz y elegante Ciara Thompson (no paró de moverse durante toda la actuación), ofrecieron una tórrida noche de sonidos soul rompepistas, con los saxos acelerados y con buenas dosis de blues colorido y electrizante que alcanzaron su máximo con esporádicos estallidos guitarreros rebosantes en sus punteos… rebajados con algunas desbordantes incursiones jazzeras. Un exultante torbellino que comenzó arriba, para seguir más arriba todavía según avanzaba la madrugada.

15 agosto 2024

El Mal No Existe - RYûSUKE HAMAGUCHI (Neopa Co. Fictive). Publicado en la web Ruta 66

Una pequeña comunidad de habitantes en un entorno rural cercano a la gran urbe de Tokio vive en estrecha y estable relación con el entorno: el agua, sus bosques y fauna principalmente. Allí vive Takumi nombre que significa ‘maestro artesano’ con su hija Hana ‘hermosa como una flor’,  apelativos nada casuales como se irá comprobando según avanza la trama. Es un relato sencillo, mínimo, contemplativo sobre todo en su primera parte con planos secuencias bellísimos pero eternos, excesivos incluso para los defensores del personal estilo narrativo del cineasta nipón, en el que la naturaleza es protagonista absoluto mientras van apareciendo los personajes interactuando en ella. 
 
La forma de vida de los habitantes de la zona, se verá amenazada por la construcción de un camping de lujo en plena naturaleza -glamping lo llaman los modernos- pero claro, los intereses económicos feroces nunca casan con la sostenibilidad: ni natural, ni humana. Las escenas contemplativas ceden espacio y aunque el ritmo sigue siendo pausado y los diálogos sosegados la cadencia se altera  mientras la cámara sigue a los protagonistas en su diálogo interior. Una artesanal crítica a la voracidad capitalista, una excelente parábola que se cierra en un controvertido y simbólico final en extraña relación con el título.

07 agosto 2024

SCORPIONS - PHIL CAMPBELL & THE BASTARD SONS - RAFA KAS (20-7-24) Tsunami Gijón. Publicado en la web Ruta 66

Scorpions. Foto: Robbie Ramone
 
El apéndice del festival: tres actuaciones en el escenario grande, lo abrió el domingo Rafa Kas legendario y carismático guitarrista gijonés. Un trotamundos de la música: Tratamiento Anticapsa, Ilegales, Electric Playboys e innumerables colaboraciones le avalan, que en formato trío calentó el ambiente de la mejor manera posible para como se presentaba la jornada, con media hora de versiones excelentemente ejecutadas de clásicos del rock: Led Zeppelin, Deep Purple, Thin Lizzy, ZZ Top para deleite de los tempraneros…
 
...que también supieron apreciar la actuación de Phil Campbell & The Bastard Sons. El que fuera guitarrista de Motorhead acompañado realmente por sus hijos y apoyado por Joel Peters a la voz, ofreció un demasiado corto concierto de hard-rock canónico y sin florituras, en el que el británico se acordó ¡cómo no hacerlo! del gran Lemmy Kilmister  recuperando clásicos de la citada banda como «Born to Raise Hell» y «Ace OF Spaces». La gente se quedó con ganas de más…

Phil Campbell & The Bastard Sons. Foto: Robbie Ramone
 
…aunque a lo que habían venido a ver es a Scorpions como así se hizo notar en un público numerosísimo  que cambio radicalmente el tono del festival con respecto a la noche anterior y aunque muchos se quedaron los tres días, la mayoría de los allí presentes eran púbico únicamente de ese día dominado por el color negro. ¿Última oportunidad de verles en directo tras sus infinitas gira de despedida…? Dependerá del estado físico de Klaus Maine tras una reciente operación de espina dorsal y 76 castañas, casi todas ellas sobre las tablas, que le lastran sobre el escenario. En contraste con los enérgicos movimientos del resto de la banda, el cantante de Hanover se mostró estático como un holograma, parecía pender de un fino hilo que lo sujetaba a la tarima, calculó sus movimientos apoyado por los solos de guitarra y batería y la instrumental «Coast To Coast» que le ayudaron a dosificar esfuerzos. Aún así se movió lo que pudo y lo importune es que con la voz se defendió bastante bien.
 
Scorpions. Foto: Robbie Ramone
 
La inmortal banda alemana publicó hace cuarenta años Love At First Sting que lo tocaron practicamente entero. Canciones universales y glam-metaleras como «Big City Night» o «Rock Youy Like A Hurricane», la más pesada y hardockera «Bad Boys Running Wild» y baladas heavys con las que  dominaron el género en los ochenta «Wind of Change», «Send Me And Angel» o «Still Loving You», esta última curiosamente no sonó tan lacrimógena.  Mikkey Dee, otro ex Motorhead (el espitiru de Lemmy estuvo presente durante todo el festivo día), logró impulsar a la banda con su empuje y contundencia en la batería y Rudolf  Schenker se mostró vigoroso y firme con su guitarra para sostener, junto al resto de la banda, un concierto calculado pero efectivo, sin sorpresas pero eficiente sin salirse del necesario guion que impone el canon estilístico, que precisamente era lo que necesitaba escuchar, ver y sobre todo sentir el público que los vivió en su momento… y los hijos de estos, a quienes sus padres e incluso algunos ya abuelos habían contado. 

06 agosto 2024

Tsunami Gijón - BAD RELIGION - ALKALINE TRIO - YUNGBLUD - MISCONDUCT(19-7-24). Publicado en la web Ruta 66

Bad Religion.Foto Robbie Ramone

Tras el maratón inicial, la jornada del sábado comienza para el que esto escribe con el cielo cubierto y entre leve lluvia casi anocheciendo con Yungblud, que logró congregar a un buen puñado de jóvenes cómo él sin prejuicios estilísticos, que es lo que ofreció el veinteañero
Dominic Richard Harrison, una batidora de sonidos punk-rock facilón, rap cañero, hip-hop bailable y rock contemporáneo para los estadios… entre los que se colaron interesantes acercamientos al ska en su versión más sofisticada y revolucionada. El británico de Doncaster como frontman se trabajó con euforizante entusiasmo a la chavalería a la que no paraba de arengar enérgicamente. Se le veía con ganas de estar en la pista pasándolo bien igual que sobre la tarima. Actuación apreciada también por el público veterano pero en breves dosis. 
 
Yungblud. Foto Robbie Ramone
Los reubicados en horario Alkaline Trio llegaron por los pelos, como ellos mismos anunciaron al comenzar, con muchas ganas y energía, una actuación incendiaria de punk rock festivo en ocasiones y algo más oscuro y contundente en otras, saltándose los cánones, pero sin romper la barrera que los sustenta a base incluso de brillantina rock además de hard-pop acelerado. Los de Chicago dieron un concierto apasionado y enérgico con la melodía estallando desde en las eléctricas seis cuerdas.
 
Alakline Trío.Foto Robbie Ramone
 
Llegó la actuación más esperada de la presente edición. Bad Religion con Greg Griffin al frente enlazaron trallazos de punk rock californiano demostrando quienes inventaron y pusieron nombre al género. La batería de imprescindibles títulos que iban cayendo ocuparía buena parte del espacio de esta crónica. Como nuestra el final con «Sorrow», «Generator», «21 St Century (Digital Boy)», «American Jesus» en el bis... y cada cual que incluya la suya. La trituradora melódica sigue engrasada y con la maquinaria a punto. Las guitarras parecían volar solas, impulsadas por una base rítmica incombustible y precisa como un metrónomo, para un público que gastaba las últimas balas en forma de pogo, más o menos salvaje según la edad, hubo de varias generaciones saltando entre las primeras filas. Los angelinos demostraron estar a la atura de los esperado como cabezas de cartel.
 
Misconduct. Foto Robbie Ramone

La papeleta de cerrar la noche recayó en Misconduct y que mejor manera que hacerlo que dándole una vuelta de tuerca a base de hardcore punk dinámico y ultraveloz con el que atrajeron a un buen puñado de gente que aun tenía la pila cargada. Los suecos, ante la tesitura dejaron la melodía en un segundo plano, aunque sin prescindir ella, para ofrecer una actuación trepidante y urgente como colofón a la noche

05 agosto 2024

Tsunami Gijón - DESCENDENTS - ROYAL BLOOD - THE LAST INTERNATIONALE - ENTER SHIKARI - BIZNAGA - NOVA TWINS - TIBURONA - ROJO 2 - BLOWFUSE (16-7-24). Publicado en la wweb Ruta 66

Descendents Foto: Robbie Ramone
 
El terremoto marino provocado por las potentes actuaciones de esta edición, tuvo su resaca en forma de cancelaciones a última hora provocadas por el caos informático global que dejó en tierra a Bad Nerves y The Mysterines, con el consiguiente reajuste horario.  La jornada del viernes comenzó a pleno sol en escenario principal con Blowfuse. Los barceloneses solventaron la papeleta horaria y atmosférica con una buena dosis de hardcore –punk arropados por un público muy animado ya. Sobrados de entrega y empuje, ofrecieron una intensa actuación bien recibida por un buen grupo de enérgicos, y no pocos seguidores, desde el minuto uno.
 
El escenario dos lo abrieron Rojo 2, una antagónica e interesante, pero nada fácil (sobre todo por la hora) propuesta local a dúo que, además de ofrecer una oscura y extrema electrónica hardocore, se movió con solvencia sobre el escenario con una impactante imagen y un martilleante sonido: ataviados con pasamontañas gore con un solo bajo y un sintetizador, escupieron repetitivas proclamas nihilistas ante un público… atónito.
 
Nova Twins.
Foto: Robbie Ramone
En el escenario grande aún con el astro diario ajusticiando, aparecieron
Nova Twins, dúo londinense formado por Amy Love (voz y guitarra) y Georgia South (bajo) que sorprendieron con una original, pero desconcertante actuación por su capacidad para sonar metaleras a lo Lacuna Coil y además discotequeras a lo Spcie Gril. Con una imagen colorida y glamurosa avasallaron con líneas de bajos muy marcados y electrónica bailable que fue muy bien recibida por un entusiasta y numerosos público.
 
De vuelta al escenario en sombra, las madrileñas Tiburona, ofrecieron  con desparpajo y simpatía una buena dosis de garaje beat básico con excelentes y compartidas armonías vocales y corales de aire retro, entre los que se colaron algunos ambientes sonoros más elaborados e incluso oscuros. El reivindicativo power trío de guitarra-bajo-batería no se olvidó de apoyar las causas justas, en este caso local, la de las personas que trabajan en el establecimiento La Suiza, condenadas por reclamar sus derechos sindicales.  
 
Enter Shikai.Foto: Robbie Ramone

Sin ser de noche aún, aparecieron Enter Shikari, la veterana banda británica de
Hertfordshire, ofreció un apabullante  post-harcore industrial en que tuvieron cabida diferentes cruces de camino entre el metal y la electrónica, con momentos para la épica cercana al heavy, cuyos arrebatos guitarreros cedieron terreno ante las percusiones en el tramo final de la actuación, rebajando la algarabía sónica.
 
Con la noche templando en lo atmosférico The Last Internationale calentaron a base de bien las muchas almas de raíz rockera congregadas. El dúo neoyorkino formado por Edgey Pires en la guitarra y Delila Paz a la voz… ¡y qué voz! ofreció en formato cuarteto un aguerrido, intenso y emociónate recorrido por los sonidos del blues soulero que comenzó directamente tirando de los MC5 con una versión alargada de «Kick Out The Jams» para continuar con la cantante de origen boricua como empoderada soulwoman  lanzándose  al público  de espaldas, y continuar cantando a pie de pista entre los exaltados seguidores… mientras el no menos enfervorecido guitarrista se volvía loco con las seis cuerdas, contagiando aún más al público el delirio generalizado. Elegancia y fuerza a la par.
 
The Last Internationale:Foto Robbie Ramone
 
Gran actuación ¡cómo no! fue la de los esperados Descendents, que ofrecieron una aceleradísima descarga de reconocibles melodías sin apenas pausas. Sonaron ya de inicio como un petardo en el culo de Joey Ramone «Hope», «Silly Girl» o «Clean Sheets»… y así hasta el final «Suburban Home».  La propuesta punk rock de los californianos estuvo salpicada en algunos momentos por espídico guitarreo hard-punk  «I Like Food» o «Everything Sux», con Stephen Ergton incólume en la guitarra y Milo Ackerman enchufadísimo cantando y manejándose con solvencia por un lado y otro del escenario. Trepidante y corta actuación la de esta veterana peo muy en forma banda  con los que el entusiasmado público recuperó el punk-rock noventero en su versión menos convencional. Supo a poco. 
 
Biznaga, reubicados en horario nocturno salieron fortalecidos y comprometidos, con las camisetas en apoyo a la causa comentada con Tiburona, mostrando una actitud más allá de lo musical que a la vez casa a la perfección con sus letras. Comprimieron un repertorio con canciones principalmente de su todavía  último y valioso Bremen no Existe, pero prestando ya algunas de las que aparecerán en su nueva entrega como «Salud mental» y «El Entusiasmo», ésta última cantada por unos seguidores que se sabían ya la letra. Recuperaron un par de clásicos de su primer disco Centro Dramático Nacional  para anunciar su reedición en el décimo aniversario de su publicación. Vertiginosos y emocionantes, acabaron en catártica protesta urbano-costumbrista  con los himnos punk «Madrid Nos Pertenece» y «Una Ciudad Cualquiera».  

Royal Blood. Foto: Robbie Ramone

Cerraron el escenario grande Royal Blood que sonaron a mayor volumen que las bandas que le precedieron, excesivo incluso en algunas fases, también en cuanto a la despistante iluminación. El dúo formado por Mike Kerr en el bajo y voz y Ben Thatche a la batería, se hizo acompañar por un teclista y percusionista que con sus arreglos, sobre todo en las canciones menos aceleradas (junto a algunos momentos de distorsión melódica  en el bajo que hicieron recordar a QOTSA, lograr matizar su propuesta de rock colosal y bailable que volvió loca a una muchedumbre entregada y de la que rescataron bastantes clásicos de su estreno homónimo: «Out Of The Black» de inicio, «Figure It Out» para finalizar o «Little Monster» a la que le sobró el incensario y aburrido solo de batería.
 

31 julio 2024

MARY TIMONY - Untame the Tiger (Merge/Popstock!)

 Se ha hecho esperar, casi quince años, el cuarto trabajo en solitario de la veterana compositora originaria de Washington D.C. En este regreso los riffs y solos de guitarra parecen contorsionarse en imposibles giros para generar ritmos básicos de batería y melodías lo-fi de aire nostálgico, pero no triste. Algo que se aprecia más en sus letras que en su música pues dicha cadencia melancólica ya marcaba su trayectoria anterior. Formó parte de varias bandas de rock alternativo de guitarras de los 90’ y no esconde ese aire Breeders entre acústico y rabioso que marco la senda alternativa de dichos años «Summer» o «Dominoes», pero es en los seis minutos largos de la inicial «No Thirds», que se despereza entre punzantes punteos eléctricos y crece entre agrestes acordes de acústica con orquestales arreglos de cuerda, donde muestra sus cartas. También en el aire folk-rock «Don’t Dissapear» o «The Dream» y sus violines. Se nota la presencia de  Dave Mattacks, baterista de Fairport Convention.

16 julio 2024

Huercasa Country (6-7-24) Riaza. A THOUSAND HORSES - THE WONDER WOMEN OF THE COUNTRY - MYRON ELKINS - GOSPELBEACH - LOS NIKIS DE LA PRADERA- NAT MYERS - MEGAN MAIKE. Publicado en la web Rock & Roll Army

A Thousand Horses

Tras el reajuste horario, la jornada del sábado se convirtió en una maratoniana jornada que transcurrió sin sobresaltos meteorológicos. La tibia y soleada tarde favoreció esta vez el consumo de cerveza a raudales y aunque el cartel se abría a propuestas más abiertas al amplio género conocido como americana ‘music’ la tarde comenzó con la potente y sedosa voz de Meghan Maike que repasó los sonidos  el country y folk bajo el tamiz de los lugares por lo que ha transitado en su vida. Desde el blues del Mississippi hasta los sonidos áridos del paisaje australiano, su actual residencia. Encantadora y agradecida, tocó la fibra con sus melodías templadas, pero también y gracias a la su banda y especialmente a la guitarra de Steve Hewitt, la eléctrica energía brotó desde el austero entarimado.
 
Meghan Maike

El que sí que se enfango bien en los cenagales del Delta fue Nat Myers, que se plantó solo con su guitarra metálica para ofrecer un ambulante viaje por los sonidos del blues primitivo y destartalado. Su vida, al igual que los viejos ‘ramblers’ ha sido un constante viaje de búsqueda  guitarra en mano y a la sombra de la grada emuló a los pioneros, incluso con su presencia física y escénica. Con su frenética y prodigiosa zurda y deslizando el cuello de botella por el mástil, logró enganchar con su… nada fácil propuesta a un público que se hacía cada vez más numeroso atraído por la curiosidad  y que perplejo, permaneció hasta el final de esta ruta sonora que comenzó individualmente  en el sur del Delta para en un par de canciones finales abarcar acompañado a dúo y con las misas armas, cerca del blues de Chicago.
 
Nat Myers
 
El escenario principal lo abrieron Los Nikis de la Pradera, la actual transmutación country de la emblemática banda de los 80’ Los Nikis, que con una instrumentación sencilla a base de acústicas, banjos, cajas y escobillas mostraron su particular e irónica visión del mundo sin perder la acidez en las letras. Presentaron su recomendable estreno discográfico y tunearon con sentido su viejo éxito «Diez años en Sing Sing», pero como ellos mismos dijeron ‘Nos sentimos como la Ponferradina en la Champions’ y realmente así fue, pues aunque hicieron una buena actuación y el público respondió, aparecieron, más por sus letras que por su música, desubicados y fuera de contexto. Hubiera estado mejor en el escenario de la plaza al mediodía.
 
Los Nikis de la Pradera

Con la luz de la tarde declinando ligera llegó el turno para despedirse de GospelbeacH. Brent Rademaker anuncia retirada, al menos del proyecto como tal, y en esta luminosa  actuación lució su mejor sonrisa y ánimo. Comenzaron desperezándose entre cadencias medias de psicodelia evocadora y elegante, evocando las melodías del West Coast californiano de los 60. En formato básico de cuatro, los teclados fueron protagonista en buena parte de las canciones, como perfecto complemento a la guitarra slide cuando el momento lo requería, como en «I Close My Eyes» o «Yosk Blvd.» dos canciones de su último trabajo Wiggle for fingers que presentaron con entusiasmo entre algunos alardes de rock enérgico y arrebatos hillbilly con Brent jugando con su sombrero para batearlo fielmente con el mástil de su bajo. Como epílogo apareció Germán Salto, como ya hizo en anteriores actuaciones para interpretar «You Ain’t Going Nowhere», la original de Dylan que popularizaron ¡como no! The Byrds en su disco junto a Gram Parson Sweetheart of the Rodeo poniendo punto y final a una brevísima actuación de cuarenta y cinco minutos que dejo con ganas de muuuucho más.
 
GospelbeacH
 
Con el crepúsculo llegó tras no poder actuar el día anterior Myron Elkins el joven blanco de veintiún años sorprendió con una descomunal voz negra y madura, para arrasar de inicio junto a su banda de tres guitarras a base de setentero hard-rock zeppeliano y rithmanblues stoniano, para continuar por las sendas del hard-blues denso aderezado de electrizantes punteos eléctricos que desembocaron en vibrante souther-rock. Avanzada la actuación y con la acústica a cuestas, demostró que también tiene aprendida del country-rock… y del soul del que se iban impregnando las canciones hasta… lanzarse directamente a la yugular con «Driving wheels» el original de Al Green y finalizar el concierto en plan jam sesson instrumental sacando lo mejor de los músicos que le acompañaban… y de él mismo que sin ser un virtuoso, se animó con algún alarde guitarrero. Una actuación poderosa la de su estreno en estas tierra.
 
Myron Elkins

De noche ya, llegó uno de los momentos más esperados para muchos, la actuación de The Wonder Women of Country el trío formado por Kelly Willis,  Brennen Leigh con las acústica y Melissa Carper con el contrabajo que interpretaron canciones de cada una de ellas con su propia voz además de algunas de las aparecidas en su Ep conjunto. Apoyadas por la slide guitar y una batería prácticamente testimonial ante el protagonista del contrabajo se fueon turnando a la voz, aunque todas ellas participaban  haciendo coros y doblando voces… además de cubrirse en algún desliz vocal. Las canciones de Kelly sonaron a country clásico en su versión más íntima y emotiva «Another Broken Hert», «What I Deserve» escrita como recordó junto al Jayhawk Gary Louris,  o «A Thousand Ways». Las que cantó Brennen no se alejaron del clasicismo del género, pero en su versión más extrovertida y animada «Fly Ya To Hawaii» con el slide como protagonista, entre otras historias de camioneros y fantasmas adolecentes en clave western-swing. El turno le llegaba a Melisa con las revoluciones altas, que ella se encargó de mantener a ritmos tex-mex «Texas, Texas, Texas». Una variada, entrañable, simpática y entretenida actuación. Todo eso y más. 
 
The Wonder Women of Country

Pasada la media noche se cerró esta edición con una banda de ruidosas guitarras y energía rockera, como suele ser habitual en el festival, con la primera visita de A Thousand Horses al territorio español. Los de Nashville hicieron piña tras la batería para conjurarse cual deportista en trascendente acto antes de salir a escena… comenzar el espectáculo liderado por su vocalista Michael Hobby que dominó el escenario moviéndose con desenvoltura por el entregado a un púbico que apuró sus últimas energías en ellos. Mereció la pena, pues la épica rockera con las guitarras estallando en punteos electrizantes, pronto atrapó a los muchos que se quedaron en las primeras filas tras la actuación anterior. Se manejaron con solturas ente emocionantes melodías de country -rock emotivo pero muy enérgico, springtinianos momentos que dejaron algún espacio a la psicodelia y la distorsión, sobre todo en el orgiástico final de la actuación  aunque los alardes de Zach Brown en los solos de guitarra, eran claros y afilados con algún arrebato AOR ochentero incluido. Se lo pasaron genial en el escenario y los de abajo más aún como broche final a una noche para recordaren este caso… en lo musical.