La banda liderada por Bruno
Banani toma como base el pop de guitarras
para moverse entre la psicodelia, el jangle sesentero y el rock alternativo noventero junto a
otras efervescencias menos clasificables. Lo hace con lúdico desparpajo, sobre
todo en las letras, en las que entre lo
irónico y surrealista retrata la realidad que parece percibirse desde la
subjetiva mirada de una cámara de fotos instantánea.
Algo parecido ocurre con
las melodías, que llegan a borbotones, en festiva algarabía entre tornasolados
coros, como colores y formas percibidas de forma emocional, nostálgica y
sinuosa en el espacio-tiempo. Destacan también las armonías de voz y los
arreglos de guitarra, punzantes y divertidos que arropan las canciones con un
aire beat garagero «No Dejes De Jugar» pop urgente «Segundas Partes», vibrante «Los Mejores
Días Del Año» o punk nervioso «Písame». Aunque hay
un poco de todo en todo, en línea ascendente y sin pausa hasta la alegre y
marciana bulla final «Del Apolo Al Psycho».

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