Subtitulado como “Tarados, raros
e inadaptados: ascensión y caída del Rock and Roll como Dios manda”
a lo largo de las cerca de trescientas páginas el autor expone, como si de una
informal conversación bis a bis se tratara, sus afiladas apreciaciones sobre un
buen número de artistas y temas referidos a ellos: auténticos perros verdes de
la talla de Gene Vincent, los Shadows, la Incredible String Band, Jim Morrison,
T. Rex, Gary Glitter, Lou Reed, Morrissey, The Fall, los Go-Betweens… o algunas de las sectas
asociadas al rock.
Destacan
especialmente la ironía, el sarcasmo y el humor ácido, como recursos para
cuestionar la normalidad y defender lo anómalo en esta ágil, divertida y
juiciosa narración que se basa en parte en la idea generalmente aceptada de que
el rock and roll nació como una expresión de rebeldía y diferencia, pero
terminó siendo absorbido por la industria musical y el mercantilismo. Es por
ello que Haines reivindica precisamente a quienes quedaron fuera de esa
normalización del rock and roll que acertadamente y para unir criterios lo
define ampliando su concepto a toda la música pop creada a partir de la década
de 1950.
Estructurado
en 28 capítulos, el autor construye una especie de historia paralela del rock,
en relación a sus vivencias con los personajes citados, principalmente en su niñez
como en su adolescencia en el contexto en el que vivió y creció: la Inglaterra
de los 70’ y primeros 80’, la de anodinas ciudades como Portsmouth donde se
crio (de la que no habla con entusiasmo precisamente), y con el thatcherismo
azotando duro a la clase trabajadoras. No
es una autobiografía, ni si quiera un repaso a su carrera discográfica,
aunque lógicamente todo ello aparece, eso sí, de una manera no estrictamente
cronológica, reforzando esa visión personal y antiacadémica, que mezcla:
investigación musical, recuerdos, opiniones y anécdotas, aproximándose a la
crónica social, pero sin buscar una objetividad absoluta, sino más bien al
contrario.

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