| Foto: Daniel Aguilera |
Como aperitivo de la que en otoño será la gira oficial de presentación de su reciente nuevo disco, Coast Of Light, el norteamericano con actual residencia en España ofreció un adelanto del mismo en formato reducido con solo dos guitarras: la suya, acústica desgastada aunque electrificada y la de su imprescindible hombre de confianza, eléctrica. Con eso se bastaron para marcarse una hogareña actuación en el que las raíces del blus fueron protagonistas. Con base en el pantanoso Delta, Luke fusionó el lado más ocurro con el más luminoso, pero sin perder la esencia, con hondura, profundizando en la voz para mostrar el ancestral sonido de forma jubilosa, en consonancia con el colorido espacio en el que estaban.
No
solo eso, la dupla se permitió también
algunas melodías crepusculares, y medios tiempos fronterizos de aire country y
sabor hispano con Luke percutiendo la pandereta, instrumento que utilizó en
bastantes momentos de esta actuación sin batería… que por otro lado le apartó demasiado
tiempo de las seis cuerdas con las que este hombre hace vibrar. También
rhitmanblues con desparpajo y elegancia cercana al swing, sin artificios eso sí. El público disfrutó además
con algunos alegres juegos de
guitarra dialogando entre punteos muy marcados y slides afilados… como epílogo
a una actuación que mostró las canciones en su forma más rugosa pero a la vez
fogosa.
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