Todo
vendido desde hacía meses para ver en Madrid de nuevo a Alba Blanco y su banda,
que va aumentando desde el inicial formato trío de guitarra contrabajo batería,
al actual quinteto con teclados y saxo, instrumentos que aportaron mayor vigor
y color a unas canciones ya de por sí explosivas. Llegó la gaditana para presentar su último trabajo Lovers &
Fears un conjunto de canciones que la sitúan un peldaño más allá… en cuanto a
público, como ella misma recordó al evocar sus primeras actuaciones en Fun
House y sentir vértigo de ver a tanta gente frente a ello, pero también en lo
compositivo, pues las nuevas canciones van más allá de los géneros habituales
que le caracterizan: rockabilly, rhitmanblues, soul, algo de swing… sonidos que
cada vez ajusta más a ella misma, gracias además a una trabajada voz.
Evolución
que notaron los que ya habían visto anteriormente a la frenética cantante y compositora,
y sorprendiendo a los neófitos con su desparpajo y simpatía. Dicharachera y
cercana, ocurrente y divertida, no dejó de hilar su discurso entre canciones
relacionándolas con situaciones vividas en primera persona, el amor y el desamor
principalmente: del anterior disco Treat Me (Like A Man Should Do) “Number One
Fool”, o las canciones con las que se ha estrenado en castellano: “Devil In My
Bed”, “I Need Your Lovin’” todas ellas del reciente disco.
Como
es habitual se montó el show bajándose del escenario. Lo hizo dos veces al
presentar “Down & Bound” (abajo y atada) también del anterior… y eso hizo
bajar y liarla entre la exaltada maraña de gente. Para a placar los ánimos
volvió al nuevo disco para hacer un emocionante medio tiempo con la banda
adelantada y haciendo coros Sin Amor y después un Hold Me, un baladrón soul que
dejó al repetible tieso. Fueron los escasos momentos de reposo pues con el
instrumental La Furia, llegó de nuevo el arrebato bajando de nuevo al público para
mantener un duelo sonoro entre su guitarra eléctrica y el saxo que la acompañó
(no lo hizo el contrabajo esta vez).
En
tierra y sin daños, presentó Goodby bay un blues rocoso que se quedó fuera del
disco dijo… y tan crecida estaba que con la salvaje Barracuda se subió a los
elevados laterales par hacer amago de lanzarse, propiciando instantes de
verdadero peligro. Fue todo muy rápido, no dio tiempo a mucho mas en hora y
media de frenesí y diversión mucho fundamento sonoro y es que la perra no para
de crecer.


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