La
nueva edición de este playero y bizarro festival, vino acompañado ¡este año sí!
por la inmejorable meteorología del turístico lugar en el que se celebra, y
aunque las actuaciones principalmente se desarrollaron en el oscuro sótano del
icónico hotel que da nombre al evento, el tiempo ayudó a que el ambiente en el
vestíbulo acristalado con acceso a la piscina, fuera al mediodía un inmejorable
punto de reunión en el que, entre puestos de discos y ropa, los habituales llegados
de aquí y de allá, se reencontraran de nuevo… con la escusa de pasar un par de
días y noches de rock, garage, punk, r&b, rockabilly, trash roll… con bandas reconocidas y otras no
tanto del underground
Para
empezar potentes, el VIERNES a media
tarde los madrileños Hard Cheaps,
pusieron el volumen al máximo para mostrar una acelerada sesión de hardcore
punk vieja escuela que dejó noqueados y exhaustos a los primeros asistentes.
Brutal inicio que dio paso a Los Montoya
banda de Gandía que ofreció un festivo recorrido en castellano por los sonidos
del garage sesentero, el rock primitivo latino y el punk ramoniano, coctel
aderezado con algunas versiones que funcionó estupendamente y puso a la gente a
bailar que ya había ganas de fiesta….
…que
continúo con la marcheta que imprimió el Mad
Martin Trío, y es que a golpe de contrabajo -repetitivo y con slap- y con
un afilado sonido de guitarra, hicieron volar la imaginación del personal para
situarlo en un clásico ballroom de los cincuenta. Con mucho roll, algo de swing
y sonido de frontera aceleraron una tarde que despegaba hacía la noche… con un
nuevo giro estilístico, pero con la misma intención, no dejar que los cada vez
más números asistentes se movieran. Eso es lo que consiguió otro trío Las Furias que a base de rock en
castellano crudo, directo, combativo… y crítico, enardecieron a la ya muy
animada peña con su energía punk y espíritu garagero.
El
plato fuerte de la noche llegó con Muck
and The Mires la banda de la costa este norteamericana liderada por su
cantante y guitarrista Evan Shore, arrasó con sus electrizantes guitarras y
ritmos monolíticos de bajo y batería. Lo hicieron ofreciendo una nerviosa y
frenética sesión de potentísimo garage beat, rock sucio y pop punk de
estribillos pegadizos y melodías festivas, en un no para, enlazando canciones
instantáneas y a degüello. Su estética retro, no ocultó un sonido que,
partiendo de lo primitivo, sonó directo, sencillo… y moderno, sin artificios.
Simplemente arrolladores.
En
horario ya de media noche, momento para el underground menos conocido con Verano Muerto nueva banda que llega
desde tierras ilicitanas que provocó que solo unos pocos se fueran dormir. Lo
consiguieron en castellano a base de punk visceral y vehemente, versión clásica
del 77, y punk rock acelerado, versión
enérgica y melódica del 90. Una de esas gratas sorpresas que consiguen que te
quedes hasta el último grupo, por si te pierdes algo, como también ocurrió con
los madrileños Siete Muertes que ofrecieron un aquelarre de psychobilly
tenso, oscuro y afilado. Bajo una imagen dominada por el cuero negro y el
maquillaje mortífero, ofrecieron un infeccioso imaginario de rock serie B y
humor negro. Otra grata sorpresa.
El
SABADO comenzó demasiado pronto, a
la hora de la siesta con mucha gente en la piscina tumbada al sol. El motivo,
la inclusión a última hora en el único horario libre disponible para el power
trío asentada en Madrid Los Cids. Mereció la pena, y mucho,
pues ofrecieron un fantástico viaje psicodélico con mezcla de garaje y rock
& roll salvaje y vibrante. Después llegó Franz Suz & The Crazy’s 88 banda instrumental valenciana que
tiñó de color el ancho sótano con su mezcla de surf, garaje, rock and roll
clásico y boogaloo. El líder que da nombre a la banda se montó un entretenido
espectáculo, entregado como frontman y desdoblándose entre el saxofón y el
teclado vintage. Tórrida actuación que dio paso a The Fuzzy for Her banda burgalesa con otro frontman de aúpa, que no
paró de recorrer la sala, lanzarse por los suelos y agarrarse a público micro
en mano en festiva y beligerante actitud. En lo musical se marcaron una excitante
descarga de psicodelia a borbotones y rock
garagero sixty sin freno.
A
media tarde el turno fue para Los
Pólipos aguerrido power tío que desde el foro lanzó una descarga de rock
sucio y hard macarra a todo volumen con estribillos anfetamínicos y coreables
puño en alto. También lanzaron buenas dosis de punk distorsionante y descacharrante,
con la gente divirtiéndose de lo lindo subida en el escenario… y es que el punk
rock garagero estaba haciendo estragos en sus variadas dimensiones como también
demostraron Holy Sheep. Los leones
quemaron rueda y gasolina de lo lindo con una incendiaria sesión de adictivo
rock de inspiración australiana, proto
punk crudo y macarra, que hizo que saltaran chispas entre el enfebrecido
público que se estaba calentando de lo lindo según avanzaba la tarde… y que no
se enfrió con el carismático Robert
Perdut y su punk de autor apuntalado en rocosa base rítmica, enérgicas
guitarras y un saxo con mucho glamur. Sobre dicha instrumentación, vibró su
expresiva voz, entre cantada y recitada, para ofrecer una sesión… diferente y
muy bien llevada desde el escenario.
![]() |
| The Rezillos. Foto: Daniel Aguiilera |
Nadie
se quiso perder el momento más esperado de la noche, que llegó con The Rezillos. La banda escocesa celebró
su 50 Aniversario con un directo que no se salió, ni falta que hizo, del guion
esperado, el marcado por el punk setentero de corte clásico, aunque con ese
aire desenfadado y colorido que aporta su sonido nuevaolero y retro, muy
divertido y a la vez frenético. Se lo estaban pasando de miedo sobre el
escenario y lo contagiaron arrollando cual torbellino al ya bastante estimulado
público que renovó energías con su vitamínica actuación.
Después
las propuestas llegadas desde Euskadi se hicieron dueñas de la noche, primero con los experimentados Cápsula que la tiñeron de negro y humo con
sus atmosferas psicodélicas densas y oscura. Sonaron muy crudos y sucios
retorciendo las guitarras en riffs distorsionados y punteos agresivos
sostenidos en una base rítmica muy marcada. Se dejaron llevar por largados
viajes de lisergia granulosa que por momentos parecían improvisados. Después
llegó La Secta reaparecida banda de
culto que mostró el lado más killer
del rock con una actuación en la que su líder mostró su lado más psicótico
mientras chocaba en catártico éxtasis contra el público a la vez que era alzado
en volandas por la sala. Una actuación de high energy y nosise rock ¡peligrosa!
de las que ya casi no se ven, de electrizante guitarreo garagero grunge muy Intenso
y sudoroso. La gente que se quedó hasta
el final tuvo premio pues Nevadah
recompensó con una excitante y arrolladora actuación a base de rock desbocado
de rock enérgico y potente con actitud
punk, ritmo aceleradísimo y las dos eléctricas echando chispas. Impecables en
su sonido, que llegó por momentos al virtuosísimo con sentido -el que marca las
canción- y otro buen frontman para poner broche de oro a una nueva edición de
esta vitalizante y necesaria muestra de los sonidos del subsuelo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario