Subtitulado
cadillacs piscinas y otros síndromes modernos, es un ensayo en forma
de narración publicado en 1999 que se reedita con las actualizaciones mínimas,
que veinticinco años después, tras estudios posteriores propios y ajenos, se
reafirma en su tesis: “para Warhol, la
banalidad era un mero disfraz” El punto de partida es la muerte en 1956 por
accidente de coche del expresionista abstracto Jackson Pollock, un año después
que el icónico actor James Dean falleciese en circunstancias similares. Héroes
románticos con muertes modernas casuales o intencionadas metafóricamente tras
su declive artístico.
A partir de ahí se construye el concepto de modernidad en
el arte analizándose otras figuras pictóricas
como Jasper Johns, Robert Rauschenberg, David Hoockney o Tom Wesselmann,
hasta llegar a Warhol con quien se cuestiona el papel representado por “Drella”
en el arte plástico, que no es otro más que discernir si es el primer artista
impulsor del Arte Pop que logra el éxito con orgullo, o el último pintor de la
tradición clásica con su cuadros seriados: latas de sopa, paquetes de
detergentes y refrescos de cola como si de actualizados bodegones barrocos se
trataran… al replantear los iconos de la sociedad de consumo como nuevos
objetos de percepción y canon del arte occidental.

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