Dos personales y controvertidos mundos condenados a encontrase. Parecía inevitable así que... mejor buscarlo, ya lo dicen en "Un Verano Fatal" La canción que da título al disco (breve, sólo siete en no más de media hora) es la más significativa, ya que ambos aquí están bastante alejados de sus habituales composiciones y sonidos. Sobre todo Cristina que nos sorprende gratamente con un registro de voz poco habitual pero muy efectivo, alzándose ante riffs eléctricos de guitarra distorsionada y bombo potente. Los coros y la alternancia de voces con Nacho en constante diálogo consiguen crear un ambiente de cercanía que te hace cómplice de sus historias y además... pegadiza y energética ¡ como el buen pop!
En el resto de canciones, los universos personales están más marcados, aunque no por ello dejan de engancharnos, sobre todo "Me he perdido" y "Que nos parta un rayo" donde el country-folk de mandolinas y banjos que en ocasiones practica el asturiano en sus discos, se ve resaltado por la voz y coros de la madrileña.
En "Humo" y "Ayer te vi", es ella la que se muestra. Nos adentramos en terrenos esquivos, las canciones se arrastran en fuga hacia parajes difusos. Pianos y voces protagonizan estos momentos. Un poco como las canciones de su última etapa, aunque también, en "No pierdas lo que das" se cuelan sucias guitarras y distorsiones que recuerdan su estancia en Nueva York y las colaboraciones con Sonic Youth. El disco acaba con "No lloro por ti" una especie de nana en la que la ironía se retuerce cual broma negra en la tradición del mejor Albert Plá.
Por último, no olvidar las letras. Podemos hablar de un disco conceptual en este aspecto, pues todo él es un constante e irónico tira y afloja de autoreferencias propias y ajenas. Él habla de ella, ella habla de él, de cómo se conocieron, que pensaban el uno del otro antes del encuentro. Rizando el rizo también nos cuenta el contexto y momentos de la grabación del disco. ¡ El "making off" ! del disco dentro del mismo disco.
Infinidad de guiños privados y referencias a frases y canciones del uno y de la otra, que harán las delicias de los seguidores de ambos. Disfrutables también aunque seas ajeno a ellas. Memorable cuando Nacho canta eso de... "hago ¡ chas ! y aparezco a tu lado"


Nuevo disco de Jet Lag y de nuevo con cambios en la banda. De los originales sólo quedáis Juan Santader y tú. La última deserción, la de vuestro cantante, Pablo García (en el disco anterior Fernando Portalo), no se si está vez también por desavenencias musicales. Si fuera así, ¿podríamos hablar de Jet Lag como una banda que como “Saturno” va devorando a sus hijos según evoluciona y toma riesgos algunos quedan en el camino? 



Sois una banda prolífica tocar en directo no os cuesta mucho. Después del parón tendréis ganas de escenario.



Mucho mejor Kaiser Chief aunque los de Leed lo tienen más fácil, pues son por su actitud (no paró Rickie Willson de moverse por el escenmario) y guitarreo gamberro, carne de disfrute festivalero. Salieron a por todas y con todos los "hits" reconocibles de su primer disco "Employment" desde el inicio. Veinte minutos de infarto, después aflojaron el acelerador con canciones más elaboradas aunque menos efectivas en escenario grande. Grata sorpresa.












