Antes conocidos como Boy Named Banjo, la banda
de Nashville tras quince años de trayectoria cambia de nombre en consonancia
con la evolución de su sonido que desde el inicial bluegrass, folk moderno se
escora hacia el rock sureño y country alternativo. Lo hace sin ruptura, pues
siguen presentes violines en el medio tiempo «Let A Good Thing Die» y banjos en
la hillbilly «Pull Some Strings», pero las seis cuerdas eléctricas y el golpe
de batería están más presentes. Ahí se nota la mano de Sadler Vaden, The 400 Unit –la banda de Jason
Isbell– que como productor y coparticipe en la composición, ha sido casi un
miembro más. Lo que no cambian son las melodías en forma de himno ni las armonías
vocales aunque ambas ahora se expanden luminosas y tenues cercanas al pop. Accesible y de escucha
fácil como virtud… «Canyon Walls» suena
a las composiciones de Mike Conley para Drive-by Truckers, «Angel 41» y «Ever
Loving Mind» a Lucero y su emocionante épica nostálgica. Atemporal y de
agradable escucha.

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