![]() |
| Foto: Cancho |
Los pocos rockeros que quedaban por Madrid, la mayoría conocidos por no perderse ni una, se reencontraron -algunos más morenos- en carismático garito de la calle Palafox, que interrumpió su cierre vacacional para la ocasión… y lograr un aforo completo para viajar en el tiempo y detenerse en los 50’ y 60’ con la banda de Osaka como guía. Un recorrido vital y emocional por los sonidos del rock and roll, twist y Mersey Beat con variadas versiones -muchas de ellas popularizadas por los Beatles primerizos- aún más revolucionadas tocadas si cabe que las originales. Con un repertorio infalible y una eficiencia y precisión instrumental suprema lograron hacer bailar a un público -habituales aparte- variado realmente, que se volvió loco en los momentos en los que los impecablemente trajeados y engominados músicos, sonaron más rápidos y frenéticos.
Una
máquina rítmica y melódica que no dio un respiro llegando a su climax
enganchando tres clásicos “españoles”: “Flamenco”, “Soy así” y “Black is Black”
(Los Brincos-Los Salvajes-Los Bravos) como trinidad del rock primigenio de
estas latitudes inicialmente poco propicias para el rock. Una festiva y sudada
celebración de los sonidos básicos del rock, ejecutado con solidez pero a la
vez con desparpajo y mucha pasión. Un auténtico fiestón veraniego.

No hay comentarios:
Publicar un comentario