El nuevo trabajo de la banda neozelandesa, sin
alejarse de su habitual pop ensoñador y atmosférico de ritmos sintetizados
«Drag», evoluciona hacia sonidos noventeros
de batería contundente «Cross My Heart And Hope To Die» y melodías pop más
directas «Cowboy
Without A Clue», con las guitarras incluso distorsionadas «Phoebe’s
Songs» y la voz de Chritie Simpson amoldándose a las distintas textura sonoras,
tanto las más oscuras «Jundgement Day» como las más visibles «Bashville On The Sugar» y la euforizante
«Blister» Canciones que se encuentran principalmente en la primera mitad del
disco, la más interesante, pues pasado el ecuador del mismo, languidecen hacia
la introversión, abandonado la pulsión inicial para adentrarse por territorios
íntimos y densos dominados por el susurro y el tono instrumental más apagado. Aún
así, si se escucha del tirón de inicio a fin, el disco transita coherente y
cohesionado, pero si la audición no es completa, las canciones parecen ser de
discos diferentes.

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