Un entusiasta Brent Rademaker se presentó de nuevo en Madrid para presentar su
nuevo disco "Let it burn", con nuevos forajidos acompañándole después
de reestructurar la banda casi al completo. Muchos de los que le vieron en 2018
repitieron y más aún fuimos los que nos sumamos, en una sala de mayor aforo, al
rebufo de su brillante último disco.
Dicharachero hasta el exceso y juguetón
hasta lo hilarante con su sombrero, el ex Beachwood Sparks ofreció una amplia gama
de colores sonoros con la eléctrica y la acústica con la que evocar los mejores
sonidos costa oeste sesenteros. Muy bien acompañado por la nueva banda en la
que destacó su joven guitarrista Matthew
Hill que convenció por su energía, técnica y desparpajo. También destacó el
fiel escudero de Brent, Johnny Niemann
con el teclado, con su colchón de sonido muy presente a lo largo de la noche y
tomando protagonismo en varios momentos como en la vibrante "Dark angel”,
la temperada "Bad habits" o la fiestera "Kathleen" en
excelente armonía con la guitarra solista del joven Hill.
Como no podía ser menos, Neil Casal y su recuerdo estuvo muy
presente, el compañero de fatigas de Brent Rademaker se quitó la vida uno meses
antes. Contaba Brent que el había sido precisamente su apoyo en los momentos
bajos. Versionaron para la ocasión una de sus canciones "Freeway to the
Canyon" en la que esmeró especialmente su sustituto en la guitarra,
tomando el testigo de su legado.
Después de repasar en algo más de
una hora las canciones de sus tres discos en estudio se despidieron con el
festivo "You ain't gona' nowhere", clásico de Bob Dylan (si es que
alguna de sus canciones no lo es) en la que apareció Salto como apoyo en
el escenario. El propio Germán había actuado previamente como telonero
presentando algunas de las canciones de lo que será su próximo y tercer disco.
Toda una fiesta que finalizó con breve bis de una sola canción. Con ganas de
más... pero bien servidos.
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